La cultura cumple una función educativa y social esencial cuando se garantiza el acceso directo a las obras originales que han marcado la historia de la humanidad y se promueve el diálogo en torno a ellas entre personas diversas. El papel de la escuela y de las instituciones culturales resulta clave para abrir estos espacios de encuentro con la literatura, el arte y el patrimonio, evitando lecturas simplificadas o estereotipadas y favoreciendo conversaciones profundas y compartidas. Este acceso universal, basado en el diálogo igualitario, amplía horizontes culturales, fortalece el pensamiento crítico y contribuye a una formación más libre, igualitaria y democrática desde la infancia.
Arte, colecciones y el camino hacia la democratización cultural
