Hace unos días viajé a conferenciar en una provincia e inesperadamente viví una experiencia conmovedora. Los niños y los campesinos me saludaban muy amables al cruzarnos por las calles; sin embargo, ningún tipo de traje y corbata me saludó. Estoy seguro de que muchos de esos campesinos apenas han asistido a la escuela, mientras que los tipos elegantes ostentan títulos universitarios, son funcionarios y lideran el destino de la provincia.

Ciertos sistemas educativos privilegian a los diplomas sobre la formación ciudadana del bien común y, en muchos lugares, actúan de espaldas a la realidad. Por ello, es urgente que los sistemas educativos asuman el reto de educar también para la vida, y no para acumular papeles que poco contribuyen al desarrollo del país. Educar es, como nos advirtió Alvin Toffler, enseñar a aprender a desaprender y reaprender juntos.

En este reto, la educación básica necesita abocarse a desarrollar el pensamiento crítico en la mente de los niños, como propone el pedagogo canadiense Peter McLaren. Un pensamiento crítico que enseñe a valorar a los demás, a respetar la pluralidad y a vigorizar la convivencia, aprendiendo a ser empáticos y críticos propositivos no solo en la escuela, sino en la vida cotidiana.

Asimismo, la educación superior, que hoy nos abruma con ofertas de grados académicos y promesas de éxito, debería dejar de ver a los estudiantes como clientes y asumir su responsabilidad pedagógica. Las universidades están llamadas a educar personas capaces de resolver problemas de la vida real, con sentido ético y compromiso social, y no solo profesionales obsesionados por los títulos y la foto.

Es tiempo de que la educación potencie la conciencia crítica, más allá de la acumulación de grados académicos, porque servir a los demás es el más alto grado que todo ser humano puede alcanzar.

Imagen: Freepik
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Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y máster en Ciencias pedagógicas por la Universidad de La Habana. Profesor de postgrado en varias universidades desde el 2015. Miembro del Comité científico en varias revistas científicas indexadas y coautor de artículos en Scopus, Scielo y Latindex.