Una de las críticas más machistas a las novelas clásicas es que fueron escritas por hombres invisibilizando así el muy importante papel de las mujeres en su creación y en su desarrollo. La historia de Genji, considerada por numerosos especialistas la primera gran novela conocida de la historia, fue escrita hace ya más de mil años por una mujer: Murasaki Shikibu. Virginia Woolf reconocía en Murasaki una precursora excepcional.

La evolución actual de la sociedad dialógica y el nuevo papel internacional de Japón hacen este momento favorable a la introducción de esta novela en las escuelas. La infancia consume hoy mucha cultura japonesa, desde el Pokémon al sushi, promocionada por el mercado, incluyendo su presencia en los medios dependientes del poder y el dinero. La escuela no ha sido creada para eso, sino para impedir que a la infancia se la excluya de las mejores creaciones de la humanidad.

La historia de Genji relata la vida del príncipe Hikaru Genji, sus relaciones personales, sus conflictos y el paso del tiempo. Incluso más que el argumento, lo innovador es la profundidad con que la autora relata la comunicación interna de las personas, sus emociones, contradicciones, celos, afectos, pérdidas y cambios interiores. En sus palabras sobre la vida interior de las personas, aparecen temas que siguen siendo muy actuales: ¿cómo influye la posición social en nuestras oportunidades?, ¿cómo se construyen las relaciones afectivas?, ¿cómo afrontamos el paso del tiempo, la pérdida o la soledad?

Conocer la existencia de esta novela supera muchos prejuicios. Junto con obras como Las mil y una noches y El Ramayana, deshace el prejuicio colonial de que la literatura clásica ha sido creada en Occidente, error mantenido todavía tanto por perspectivas coloniales como poscoloniales. Junto con la creación de la literatura lírica por otra mujer (Safo), a diferencia de la literatura épica creada por hombres, esta primera novela deshace el prejuicio machista de que la literatura clásica ha sido creada por hombres, error mantenido tanto por perspectivas explícitamente machistas como por perspectivas también machistas pero disfrazadas de feministas.

Imagen: Rawpixel
+ posts