Los museos son mucho más que edificios llenos de objetos del pasado. Son espacios vivos donde la cultura, la memoria, el arte y el conocimiento ayudan a las personas a comprenderse unas a otras. El lema de este año, «Los museos unen un mundo dividido», pone de relieve el importante papel que desempeñan los museos en la creación de diálogo, empatía y entendimiento compartido entre comunidades de todo el mundo.

El patrimonio de la humanidad debe conservarse no solo en museos, galerías e instituciones culturales, sino también en la mente de las personas y en sus conversaciones cotidianas. La pintura, la música, la literatura, los objetos históricos y los descubrimientos científicos solo permanecen vivos cuando las personas continúan reflexionando sobre ellos, dialogando acerca de ellos y relacionándolos con sus propias experiencias.

Esto es precisamente lo que ocurre en las tertulias dialógicas artísticas, musicales y literarias. Miles de niños, niñas, jóvenes y personas adultas participan cada día en estos espacios educativos y culturales en todo el mundo. A través del diálogo igualitario, las personas participantes comparten interpretaciones, emociones e ideas inspiradas en el legado cultural de la humanidad. Un niño que comenta una novela clásica, una adolescente que reflexiona sobre una pieza musical o una persona adulta que analiza una obra de arte están contribuyendo a mantener viva la cultura.

Estas tertulias hacen mucho más que transmitir conocimientos. Ayudan a valorar el patrimonio, desarrollar el pensamiento crítico y construir significado colectivo de manera conjunta. Las personas participantes aprenden que la cultura pertenece a todo el mundo, independientemente de la edad, el origen o el nivel académico. En un mundo marcado con frecuencia por la división y la incomprensión, el diálogo en torno a la cultura se convierte en un poderoso puente entre las personas.

Los museos y las tertulias dialógicas comparten una misma misión: preservar el legado de la humanidad y hacerlo significativo para las generaciones presentes y futuras. Cuando las personas participan en tertulias dialógicas sobre arte, literatura, música e historia, el patrimonio deja de ser algo distante para convertirse en parte de sus propias vidas, y también se crea arte social.

Imagen: Magnific
Este artículo fue publicado por primera vez en Daily 27 el 18 de mayo de 2026
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Profesora e investigadora en Educación en la Universidad del País Vasco