El séptimo principio del aprendizaje dialógico es la igualdad de diferencias, y se basa principalmente en la inclusión de la diversidad humana en el plano democrático de la convivencia.

Las personas somos diferentes y, a la vez, compartimos semejanzas en muchos aspectos, como en la manera de ser, de pensar, de sentir, de percibir y comprender el mundo. A través de nuestra socialización, educación, cultura, sexo, género, edad, intelecto, habilidades y necesidades, se van conformando identidades únicas y colectivas, las cuales tejen el sentido de nuestras vidas.

En este paradigma, el aprendizaje dialógico incluye, valora y fomenta el respeto por la igualdad de diferencias:

«Es muy chulo cuando en clase interactuamos con otras personas que no son de nuestra familia porque aprendemos a respetar las diferencias de cada uno y cada una.» (Reflexión de un alumno de 6º de primaria en sesión de tertulia dialógica)

Especialmente en los contextos donde se implementan tertulias dialógicas, se construyen y se entrelazan los más bellos sentimientos, aquellos en los que se mira a cada persona desde la propia humanidad y la capacidad de enriquecimiento que proporciona la diversidad en todas sus manifestaciones, gracias a la reflexión profunda sobre las grandes obras universales y los avances científicos de impacto social que la actual sociedad dialógica nos ofrece.

«Todo tipo de personas, tengan estudios o no, con bajos niveles económicos, etc., son aptas para hacer tertulias, porque todas somos iguales y diferentes… Si fuéramos todas las personas iguales o nadie hubiera descubierto las tertulias, el mundo sería aburridísimo.» (Reflexión de una alumna de 6º de primaria en sesión de tertulia literaria dialógica)

Asimismo, la igualdad en las diferencias conlleva que las propias diferencias no sean discriminatorias ni opresoras entre sí, sino que dichas diferencias permitan llevar a cabo la comunicación dialógica igualitaria, teniendo en cuenta la inteligencia cultural y la diversidad en cualquier rasgo esencialmente humano. De esta manera, son verdaderamente posibles las transformaciones sociales donde el aprendizaje instrumental y el social se convierten en la brújula que crea sentido y orienta hacia acciones solidarias que tienen siempre en cuenta la igualdad en la diversidad.

«Si eres capaz de ponerte en el lugar de otra persona que está sufriendo, es más probable que no haya violencia escolar, porque entiendes que a ti no te gustaría pasar por eso ni que se lo hagan a los y las demás.» (Reflexión de una alumna de 6º de primaria en sesión de tertulia dialógica)

En los contextos escolares, es fundamental que los y las profesionales de la educación brinden a la comunidad educativa las actuaciones basadas en teorías que favorecen la inclusión, la equidad, el respeto por los derechos humanos y el aprendizaje de calidad para establecer coherencia entre la igualdad de las diferencias y la igualdad de los resultados académicos y los progresos sociales.

En la actualidad, sigue siendo muy necesario y trascendente visibilizar en las aulas la importancia de reconocer y valorar las diferencias que nos unen y nos hacen prosperar, fomentando así la igualdad en ellas y, por tanto, contribuyendo a que la justicia social sea de verdad el punto de partida para proyectar sueños de vida y tener posibilidades para que se hagan realidad.

«Todas las personas tenemos derecho a una educación igualitaria, sea cual sea nuestro género, orientación sexual, nuestra clase social, cultura, edad o formación académica.» (Libro: Comunidades de aprendizaje, transformar la educación, pág. 130).

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Maestra de primaria. Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"