La imaginación y el arte en la infancia (Lev Vygotski)

¿Cómo desarrollamos la imaginación en la infancia?

«El cerebro no se limita a ser un órgano capaz de conservar o reproducir nuestras pasadas experiencias, es también un órgano combinador, creador, capaz de reelaborar y crear con elementos de experiencias pasadas nuevas normas y planteamientos» (pág. 9)

Vygotski sostiene que la imaginación se nutre de experiencias que requieren interacción, observación, asociación, reflexión, comparación, asimilación y memorización. En esencia, cuanto más ricas y diversas sean las experiencias, mayor será la capacidad de imaginar, porque a partir de lo vivido las personas son capaces de idear nuevas circunstancias y, con ello, fomentar su creatividad.

El hecho de imaginar implica conectar con la percepción de la realidad (pasada, presente y futura), la cual está directamente influenciada por el intelecto y los sentimientos.

«Sentimiento y pensamiento mueven la creación humana» (pág. 25)

A lo largo del libro el autor detalla cómo la imaginación creadora forma parte del desarrollo y cómo puede evolucionar a lo largo de la vida, en función de las condiciones sociológicas, psicológicas, culturales, científicas y técnicas existentes.

«Todo inventor, por genial que sea, es siempre producto de su época y de su ambiente” (pág. 37)

Estudiar estas ideas y transmitirlas al alumnado y a las familias resulta muy valioso, ya que ayudan a reflexionar sobre las posibilidades del cerebro para ampliar sus potencialidades en distintos contextos. Por ejemplo, a través de las grandes obras de la humanidad —los clásicos de la literatura, el arte o la música— se pueden fomentar experiencias que alimenten un imaginario capaz de generar creaciones de calidad.

«Las obras de arte pueden ejercer una influencia tan enorme en la conciencia social gracias a su lógica interna» (pág. 27)

Vygotski, en su libro “La imaginación y el arte en la infancia”, pone de relieve experiencias impulsoras de la imaginación creadora:

  • La creación literaria en la edad escolar: Tolstói ayudaba a elaborar y madurar el lenguaje literario de los hijos e hijas de los campesinos, infundiéndoles el deseo de escribir a partir de las obras que les leía y de los temas que planteaba, inspirándoles a construir su propio enfoque del mundo: «…sintieron ellos evidentemente por vez primera el encanto de fijar en palabras los detalles artísticos» (pág. 59).
  • El arte del teatro en la edad escolar: no se trata de “actuar por actuar”, sino de ilustrar elementos de creación artística relacionados con las vivencias personales, con el objetivo de transmitir un mensaje significativo para la humanidad.
  • El dibujo en la edad infantil: aquí cobran gran relevancia la ciencia, la tecnología y el arte. Que niños y niñas aprendan técnicas y procesos artísticos cada vez más complejos a medida que crecen cultiva su imaginación y su capacidad de creación artística, científica y técnica. Vygotski también subraya la importancia de otras artes como la música o la escultura.

En definitiva, dar verdadera trascendencia a la formación y la creación artística en la escuela promueve el desarrollo del lenguaje, de la imaginación y, en consecuencia, de la acción creadora en contextos sociales, científicos y artísticos. Todo ello enraizado en la belleza, los conocimientos, los valores y los sentimientos vividos y por vivir.

«No se puede construir con entusiasmo lo nuevo si no se sabe amarlo con entusiasmo, y el entusiasmo es fruto de una acertada educación artística» (pág. 67)

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Maestra de primaria. Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"