Asia cuenta con 84 nuevas universidades en el ranking respecto a la edición anterior; América solo incorpora 10, Europa 9, África 8 y Oceanía 1. Casi la mitad de las universidades chinas han subido posiciones: este país ya tiene las universidades número 17 y 30 del mundo. Singapur ocupa el puesto número 8. Aun así, el resto de las diez primeras universidades siguen siendo de EE. UU. (4), Reino Unido (4) y Suiza (1). ¿Hasta cuándo?
Es imposible analizar adecuadamente los acontecimientos actuales del mundo —sus conflictos y sus diálogos— sin entender cómo algunos países asiáticos están impulsando la ciencia con más eficacia que muchos países occidentales y, además, aplicándola de forma más eficiente a la sociedad. Un ejemplo: el concepto de impacto social se creó en la ciencia occidental y está empezando a aplicarse lentamente en universidades, empresas y en la sociedad en general. China lo incorporó años más tarde, pero ahora lo aplica con mucha más rapidez y eficacia que las universidades occidentales.
En estos tiempos, la actual sociedad dialógica genera numerosos mensajes —en medios tradicionales y redes sociales— sobre una supuesta competencia o conflicto entre las sociedades occidentales y asiáticas. La mayoría se centra en los recursos militares y económicos, ignorando lo que es cada vez más relevante en ambas partes del mundo: la creación de conocimiento y su aplicación social. La solución no pasa por dedicar más recursos a fabricar más armas ignorando el conocimiento, sino por reconocer la importancia de crear conocimiento natural y social y su impacto en la sociedad, como vía para desarrollar una sociedad dialógica mejor.
Las universidades españolas hay que buscarlas a partir del lugar 160. El concepto de impacto social se creó en España. Sin embargo, las universidades españolas están siendo lentas en aplicarlo y lo más alarmante es que, siendo muy rigurosas en tener en cuenta las evidencias científicas en medicina y otras disciplinas, lo que la mayoría llaman impacto social se basa más en los bulos de las consultorías que en las evidencias científicas sobre este tema. Hay algunos grupos de investigación excelentes que sí lo están haciendo bien y cada vez lo harán también mejor las universidades. Esperemos que no tardemos muchos años en hacerlo.
