Con ironía, el QS World University Rankings del Reino Unido recuerda a Perú que, con más de un centenar de universidades, solo la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la Universidad Científica del Sur, la Universidad de Lima y la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas aparecen entre las mejores mil quinientas del mundo.
Esta escasa presencia de universidades peruanas, en este ranking publicado el 18 de junio, enfocado principalmente en la investigación, refleja una gobernanza universitaria limitada a priorizar la masificación y entrega de títulos fáciles en lugar de fortalecer la investigación, innovación y producción científica de real transformación. Aunque existen valiosas excepciones, el desafío sigue siendo construir universidades productoras de conocimientos de impacto.
Por otra parte, la educación universitaria en nuestro país se convirtió en un negocio lucrativo. El Estado peruano no se ha robustecido con más investigación experimental, tecnológica y financiamiento a fin de construir una economía del conocimiento, pues muchas universidades continúan formando profesionales para sostener una economía primaria en lugar de promover un desarrollo científico y tecnológico.
En la actualidad, la educación universitaria peruana enfrenta grandes desafíos: baja inversión, masiva investigación descriptiva sin ningún valor de impacto, una débil internacionalización y un liderazgo carente de visión. Esta realidad contrasta con Chile, que ha logrado posicionar 17 universidades entre las 1500. Asimismo, Perú destina aproximadamente un 0.8 % del PBI a la educación terciaria y Chile lidera la región con una inversión cercana al 2.5 % del PBI, evidenciando un impacto en su desarrollo.
Aprendamos de líderes chilenos y de los países desarrollados que proyectan su país desde el conocimiento, la ciencia y la tecnología, mientras nosotros persistimos, al igual que muchos países latinoamericanos, confundiendo meritocracia con acumulación de títulos. Esa diferencia de enfoque tiene consecuencias: el producto per cápita peruano alcanza aproximadamente 8.665 dólares, mientras Chile se acerca a los 18.000 dólares, evidenciando que el desarrollo nace del conocimiento aplicado.
De manera que este ranking no invita a celebrar, sino a cambiar de paradigma y visión educativa. Si continuamos masificando la titulación fácil de profesionales en lugar de enfocarnos en la investigación, innovación y transformación de nuestros recursos naturales en ciencia y tecnología, continuaremos atrapados en los tornillos de la pobreza.
Imagen: Magnific
Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y máster en Ciencias pedagógicas por la Universidad de La Habana. Profesor de postgrado en varias universidades desde el 2015. Miembro del Comité científico en varias revistas científicas indexadas y coautor de artículos en Scopus, Scielo y Latindex.
