La frecuentemente considerada mejor novela moderna, Ulysses de James Joyce, relata la comunicación interna de una persona común en un día en Dublín. Virginia Woolf publicó tres años después su mejor obra literaria, Mrs Dalloway, que relata la comunicación interna de una mujer de clase alta durante un día en Londres. Leerlas, y todavía más dialogarlas, fomenta no solo la comunicación interna que ya tenemos sino también nuestra consciencia sobre su papel relevante en nuestra identidad y en nuestra vida. La Metamorfosis de Kafka, corta y de fácil lectura, relata el habla interna de una persona excluida por su entorno más cercano y hay muchas que están en esa situación en sus escuelas, en sus familias o en otros contextos. A la búsqueda del tiempo perdido, de Proust, desvela cómo esa comunicación interna no es solo habla interna, no está cocreada solo con palabras sino también con otros sentimientos y sensaciones que hemos compartido con otras personas.

Leyendo y comentando esas y otras grandes obras literarias cocreamos también con ellas nuestra propia comunicación interna, nuestro propio ser e identidad. En un mundo dominado por las banalidades que predominan en las pantallas, los medios y las redes, la mejor literatura es un tesoro que no caduca ni se gasta con el uso. En un sistema dominado por el capital depredador y su mercado, las mejores obras son un producto que molesta, que impide el consumo compulsivo que da los más altos beneficios. Por eso, el peor capital y sus medios tratan de presentarlo a la infancia y adolescencia como aburrido, alejado de la realidad, anticuado. Y para quienes se resisten a abandonar los libros también tiene como producto de consumo títulos de una calidad muy inferior a esas obras.

Quienes quieran posibilitar que sus estudiantes tengan la opción de no someterse a los peores productos del mercado, a no ser como el capital depredador exige que sean, tienen, entre otras, dos opciones. Una es fomentar sus críticas al capitalismo mientras son dependientes de sus peores series y las marcas más publicitadas. Otra es ofrecerles en forma atractiva las actividades de las que se les pretende excluir; en el caso de la literatura, una de esas formas ya está muy investigada y explicada, las tertulias literarias dialógicas. Para la mayoría de estudiantes que tienen la suerte de disfrutarlas, su educación y su personalidad mejoran de una forma que perdura toda su vida.

Imagen generada con IA en ChatGPT
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