…y se promueven las que la empeoran

El aprendizaje de idiomas es una de las principales preocupaciones en todas las comunidades autónomas. Ahora se ha publicado la comparación entre los resultados del conjunto de escuelas de Cataluña y los de sus comunidades de aprendizaje. Mientras que en el conjunto no hay mejora, en las comunidades de aprendizaje las mejoras han llevado a que, incluso en las escuelas que están en los niveles de ISEC más bajos, sus resultados estén por encima de la media tanto en catalán como en castellano e inglés. Está demostrado científicamente que esas mejoras se consiguen gracias a las actuaciones educativas de éxito (AEE), validadas por la comunidad científica internacional y por la Comisión Europea. Aunque su consejería de educación potencia también otras actuaciones que no tienen validación científica y generan fracaso, da un apoyo creciente a las AEE y a las comunidades de aprendizaje con un compromiso que ha recrecido muy significativamente durante este curso.

En otras CCAA se ha seguido la dinámica inversa. Algunas dieron hace años un gran apoyo a las AEE, obteniendo grandes mejoras de sus resultados. Sin embargo, en tiempos más recientes coinciden el frenazo de las mejoras de resultados de las escuelas y la disminución de ese apoyo. Lo alarmante es que, por el contrario, algunas consejerías de educación están promoviendo las actuaciones de Cataluña que generan más empeoramiento de resultados en los aprendizajes de las lenguas y en los valores, creando al mismo tiempo un aumento de las actitudes xenófobas.

El bulo en que se basa es que el aprendizaje de las lenguas no puede mejorar en las escuelas en las que hay “demasiada inmigración”. Ese bulo queda refutado científicamente en los estudios que aclaran que las comunidades de aprendizaje de Cataluña, incluso con una sola familia catalanoparlante en su comunidad, logran mejores resultados que la media. Esto es porque los resultados no los empeora la inmigración, los empeoran las actuaciones de fracaso y los falsos expertos que las promueven sin que ellos hayan mejorado nunca los resultados de ninguna escuela. La solución que proponen es la ya conocida (y rechazada hace décadas) redistribución forzada del alumnado considerado problemático, aunque ahora esa política siempre fracasada se encubra llamándole justo lo contrario, diciendo que es el “plan de desegregación”.

Por suerte, cada vez más sectores de la población y sus profesionales exigen que no hagamos caso de quienes dicen lo que hay que hacer en las escuelas sin que ellos hayan mejorado nunca los resultados de ninguna, y sin que esas propuestas hayan tampoco mejorado los resultados en ningún lugar. Si no se realiza ese cambio, no habrá la mejora que la ciudadanía nos merecemos.

[Imagen generada por IA en Copilot]
+ posts

Profesor de educacion primaria durante 7 años y doctorando en la Universitat Rovira i Virgili