El alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) es, con frecuencia, uno de los grupos que más violencia sufre en los centros educativos. Los datos muestran que los niños y niñas con discapacidad o con trastornos del desarrollo presentan mayor riesgo de acoso escolar y exclusión social que sus compañeros y compañeras sin NEE. Esta realidad no puede ignorarse: son precisamente ellos y ellas quienes más necesitan actuaciones que garanticen espacios seguros y libres de violencia.

Sabemos que el alumnado TEA necesita entornos estructurados, claros y predecibles, donde las conductas deseables reciban atención y se refuercen a través del modelaje. En este sentido, iniciativas como el club de valientes violencia cero favorecen la visibilidad de actitudes de apoyo y solidaridad, ofreciendo modelos positivos que resultan esenciales para su aprendizaje social. Así, se generan espacios inclusivos donde el alumnado con TEA no solo encuentra referentes claros para regular su conducta, sino también la oportunidad de ser reconocido como protagonista en la construcción de un entorno libre de violencia. Las normas son consensuadas por el grupo y se garantiza que todas y todos tengan acceso para poderlas recordar. Para el alumnado TEA las normas están claras, accesibles y visibles, son explícitas. 

El club de valientes violencia cero protege a las personas que sufren violencia, así como a las personas que las protegen. Se trata de que ninguna víctima se quede aislada. En este contexto de apoyo y solidaridad, las personas con NEE tienen muchas más posibilidades de encontrar espacios donde son incluidas, de encontrar amistades verdaderas que las protejan y de dar valor a sus capacidades. Se parte de altas expectativas, para hacer posible que el alumnado con NEE pueda contar con un espacio que maximice sus posibilidades de aprendizaje y bienestar emocional.

El alumnado con NEE también es capaz de aprender que en el aula, en el colegio, en sus familias… no vamos a admitir ninguna actitud ni comportamiento violento. Lo vamos a conseguir todos juntos y juntas, como una piña, como un superequipo. Para ello creamos espacios de diálogo (de forma oral, con sistemas alternativos o aumentativos de comunicación…) donde escuchamos las voces del alumnado con discapacidad, donde ellos y ellas pueden comunicar si han sufrido alguna situación de violencia. Se les enseña a preocuparse y apoyar a la víctima, aquiriendo estrategias para superar la violencia y aplicar lo aprendido en su vida cotidiana, en el centro y en otros espacios. Tras mucho modelaje y repetición, lo consiguen. En un entorno seguro y libre de violencia se aprende más y mejor.

Las familias también valoran este espacio seguro. ¿Quién no querría ofrecer a su hijo o hija un espacio libre de violencia? Un espacio donde se valore la bondad, la amistad y la solidaridad. Recuerdo a una mamá de una alumna con NEE, en una reunión de acogida donde alumnado del IES presentó el club de valientes violencia cero, emocionada y esperanzada con que su hija pudiera contar con este espacio.

El club de valientes violencia cero demuestra que, cuando la comunidad educativa se une desde el respeto, la solidaridad y el compromiso, se pueden crear entornos donde todo el alumnado, con o sin NEE, se sienta protegido, valorado e incluido, rechazando cualquier actitud violenta.

Imagen: Freepik 
+ posts

Maestra de educación especial y directora del centro de educación especial Virgen de la Esperanza (Cheste)