De las dificultades a las actuaciones que funcionan
Cada publicación de los resultados de PISA reaviva el debate mediático sobre el descenso de la competencia lectora en el alumnado. Sin embargo, mientras diversos discursos públicos atribuyen la responsabilidad de forma simplista al uso de las tecnologías, la investigación científica internacional lleva años alertando sobre estas necesidades y aportando evidencias claras sobre las actuaciones que realmente mejoran su rendimiento.
Entre las Actuaciones Educativas de Éxito (AEE) destacan las Tertulias Literarias Dialógicas, que han mostrado mejoras en el aprendizaje instrumental. A través del diálogo igualitario sobre las mejores obras de la literatura universal, impulsan la comprensión lectora, el vocabulario, la capacidad inferencial, el pensamiento crítico y la motivación hacia el aprendizaje, también en alumnado con necesidades educativas especiales o procedente de entornos desfavorecidos.
La elección de los textos tampoco es menor. Una investigación longitudinal publicada en Scientific Reports, de Nature Portfolio, siguió a más de seis mil adolescentes alemanes y comparó distintos géneros de lectura. Solo la lectura acumulada de literatura clásica moderna se asoció posteriormente con mayor comportamiento prosocial y menos problemas entre iguales, aunque los efectos fueron pequeños. Los autores señalan que la literatura de mayor complejidad puede favorecer un procesamiento más consciente, la consideración de diferentes perspectivas y una reflexión más profunda. La evidencia invita así a mirar no solo cuánto se lee, sino también qué se lee y qué interacciones se generan alrededor de los textos.
No es solo el soporte: es lo que hacemos con él
La investigación sobre lectura digital también obliga a evitar simplificaciones. Determinados usos pueden relacionarse con un procesamiento más superficial, pero se han encontrado mejores resultados cuando los dispositivos se integran en proyectos de lectura digital que exigen atención sostenida, objetivos académicos claros y debate grupal. El propio PISA recuerda que el potencial educativo de la tecnología depende de la formación docente, la planificación y de cómo se integra en la enseñanza.
Por eso, reducir el debate a papel frente a pantalla puede hacernos perder de vista lo esencial. Retirar una pantalla no garantiza una lectura profunda, igual que utilizar un dispositivo no impide desarrollar comprensión, diálogo y reflexión. La pregunta central debería ser otra: ¿qué actuaciones sabemos que consiguen que todo el alumnado comprenda mejor y acceda a aprendizajes de mayor calidad?
Conciencia social y responsabilidad compartida
Redirigir el debate implica reconocer que la relación con la tecnología tampoco se construye únicamente en las aulas. Sistemas educativos con buenos resultados, como Singapur o Estonia, están desarrollando estrategias de alfabetización digital y en inteligencia artificial que combinan formación docente, pensamiento crítico y uso responsable, más allá de limitar el acceso a dispositivos.
La responsabilidad alcanza también a las familias. Un estudio longitudinal con 747 niños y niñas encontró que un mayor uso del smartphone por parte del progenitor principal se asociaba con un crecimiento más lento del vocabulario receptivo, mientras que el tiempo de pantalla infantil no mostró esa misma relación longitudinal. Sin establecer causalidad, el resultado recuerda que las prácticas digitales de las personas adultas y las interacciones familiares también forman parte del desarrollo lingüístico.
Mejorar la lectura exige, por tanto, una respuesta compartida. Familias, profesorado, administraciones y medios pueden contribuir a crear entornos que favorezcan la lectura, el diálogo y el uso consciente de la tecnología. Más que buscar culpables, el reto es construir una conciencia social sobre las actuaciones e interacciones que sabemos que favorecen el aprendizaje.
Imagen: Magnific
Doctora en Educación. Durante 10 años, pedagoga y orientadora educativa en diversidad de contextos. Actualmente, profesora de la Universidad de Valencia.
