En su página 113, el informe TALIS 2024 (OCDE) publicado hoy dice:

«España presenta uno de los porcentajes más bajos de profesorado que se sienten bien preparados por su formación inicial entre los países de la OCDE, lo que sugiere una brecha entre la formación teórica y la práctica en el aula.»

Se refiere al nivel internacional ISCED 2, que la OCDE y la UNESCO concretan en España en la ESO (hay algunas variaciones de edad entre países).

Estos datos corresponden al indicador “Porcentaje de docentes que afirman que su formación inicial como docentes fue de alta calidad/una preparación sólida”. En España ese porcentaje es de un 68%, la media de la OCDE es del 78% y la media de la UE, 80%. Entre los países que superan el 80% están Finlandia, Corea del Sur, Estonia, Portugal, Alemania… También hay los que tienen menos proporción, como Italia con un 64%.

Surgirán ya, desde hoy mismo, multitud de interpretaciones sobre las causas de ese nivel tan bajo. Es importante señalar que ninguna de ellas puede basarse en esta estadística, que solo describe la realidad de la respuesta del profesorado pero no aporta ni puede aportar una determinación científica de una causa. Quienes afirmen una causa como si fuera deducible de esa u otra estadística estarán reflejando consciente o inconscientemente sus propias ideas o intereses y haciendo, por tanto, pseudociencia.

La investigación científica distingue con claridad las estadísticas (por ejemplo, de la extensión del COVID en el 2020) de la búsqueda de soluciones que mejorarán la salud (y por tanto demostrarán cuál era al menos una de las causas). Eso es lo que hicieron científicas como Karikó durante todo el 2020. Ella encontró que el tipo de vacuna que aportaba sí solucionaba el problema, al principio con ensayos limitados y, luego, se ha podido confirmar con estadísticas.

Si queremos realmente acercarnos al conocimiento de las causas de esa baja proporción (68%), la mejor vía es analizar las soluciones que ya se han encontrado en “ensayos” concretos que han tenido éxito. De esa forma, se pueden replicar en otros contextos y así ver si son universales o no. Uno de esos “ensayos” es la formación dialógica del profesorado que se está haciendo frecuentemente, vinculada a las actuaciones educativas de éxito. Invisibilizar estos “ensayos” exitosos en favor de polémicas tertulianas, supuestamente basadas en las estadísticas (pero sin validación estadística), es empeorar los resultados.

Replicar en nuestros contextos y en nuestras escuelas alguno de esos “ensayos” exitosos es la mejor opción, y la más científica, para la mejora de los resultados de todo el alumnado.

Imagen: Freepik
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Doctora en Educación. Durante 23 años maestra de pedagogía terapéutica y educación primaria y 8 años directora del CEIP L'Escolaica. Profesora en la Universidad de Valencia.