Construir escuelas seguras y libres de violencia requiere mucho más que reaccionar cuando surge un problema. La investigación científica ha mostrado que la prevención es más eficaz cuando toda la comunidad educativa participa activamente en la creación de relaciones basadas en el respeto, la solidaridad y la protección. El Club de Valientes Violencia Cero contribuye precisamente a este objetivo, promoviendo una cultura en la que las personas que ayudan, protegen y se posicionan frente a la violencia son reconocidas y valoradas.

Algunas acciones que favorecen y refuerzan este club son las siguientes:

1. Construir redes de apoyo entre alumnado

Los maestros y maestras podemos ser apoyo para nuestro alumnado, pero lo más eficaz es que construyan redes de apoyo entre ellos y ellas. Esto les ayuda a construir amistades verdaderas, donde no existe la violencia y se protege a la víctima. Así se consiguen entornos seguros. Cuando un alumno le dice a otro: «Tú y yo somos amigos y siempre nos tratamos bien» o «Yo soy tu escudo protector», está contribuyendo a fortalecer estas redes de apoyo.

2. Organizar espacios de diálogo y visibilización

Escuchar la voz del alumnado en espacios de diálogo como asambleas de aula o tertulias feministas, donde se leen artículos basados en evidencias científicas sobre la violencia de género, ayuda a reflexionar sobre cómo queremos que sean nuestras relaciones. Así, el alumnado tiene la oportunidad de conocer conceptos como la violencia aisladora o el consentimiento. De este modo, verbalizan mensajes como: «No es no», «Para» o la norma del Club de Valientes de nuestra escuela: «Respeta mi cuerpo».

3. Promover la participación comunitaria

Es muy importante que las familias entiendan y apoyen el Club de Valientes Violencia Cero. Comprenden perfectamente que queremos construir relaciones seguras y libres de violencia para sus hijos e hijas. Algunas familias incluso han trasladado los principios del club a sus hogares. Una madre de una alumna nos cuenta que, desde que conoce «el club», ha cambiado su forma de relacionarse con su nieto.

4. Fomentar el posicionamiento claro del profesorado

Los maestros y maestras somos modelos para el alumnado. Hemos de ser coherentes con nuestras acciones y actitudes. No podemos impulsar el club en el alumnado y luego no posicionarnos ante un acto violento. Nuestro papel es fundamental: también tenemos que ser valientes.

5. Garantizar condiciones organizativas óptimas y el compromiso de la política del centro

Si un centro educativo incorpora en su proyecto educativo la apuesta por una cultura de violencia cero, resulta más fácil construir entornos seguros junto a toda la comunidad educativa, así como prevenir y afrontar cualquier tipo de violencia. Para ello, el centro puede organizar en sus horarios asambleas de convivencia, tertulias, formaciones basadas en evidencias científicas y otras actuaciones educativas que contribuyan a este objetivo.

En definitiva, el Club de Valientes Violencia Cero se fortalece cuando toda la comunidad educativa participa activamente en la construcción de relaciones basadas en el respeto, la solidaridad y la protección. Cada gesto de apoyo, cada posicionamiento frente a la violencia y cada espacio de diálogo contribuyen a crear escuelas más seguras, donde nadie se sienta solo y donde proteger a quien lo necesita sea motivo de reconocimiento y admiración.

Imagen: Magnific
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Maestra de educación especial y directora del centro de educación especial Virgen de la Esperanza (Cheste)