Garantía de bienestar

La confianza que generan los contextos educativos e instituciones públicas en las personas puede determinar el bienestar de las mismas. Este bienestar, en consecuencia, permite aumentar la confianza hacia los proyectos educativos y sociales que se van implementando en dichos espacios. Estos datos son muy positivos, ya que promueven la confianza generalizada, la cual fomenta vínculos sociales entre personas conocidas y no conocidas para emprender proyectos comunes de participación colectiva, enfocados a la construcción de un mundo más bello, seguro y justo. 

En este sentido, las personas que vuelcan su confianza, sus ilusiones y aspiraciones en contextos institucionalizados, como pueden ser las escuelas, crean el sentimiento de pertenencia y a la vez el de autodeterminación. Estos factores propician que las relaciones de apoyo y de amistad se fortalezcan y se desarrollen acciones basadas en la resiliencia para afrontar las adversidades. Por consiguiente, se reducen los riesgos de depresión, ansiedad y problemas de salud mental.

En esta línea, el modelo escolar de Comunidades de Aprendizaje garantiza que las interacciones sociales de calidad y el aprendizaje de alto nivel conformen el eje vertebrador del proyecto educativo del centro. La verdadera democratización del conocimiento se sustenta a través de las actuaciones educativas de éxito, de las cuales toda la comunidad educativa es partícipe de manera activa e inclusiva. Alumnado, docentes, familiares, voluntariado y otros agentes implicados en el contexto escolar son protagonistas, por su agencia humana, de la transformación social e intelectual que los mejores avances científicos ponen al alcance de todas y todos sin exclusión. 

La confianza y el bienestar que se generan con experiencias reales de diálogo igualitario, inteligencia cultural, transformación, dimensión instrumental, creación de sentido, solidaridad e igualdad de diferencias permiten la creación de espacios seguros libres de violencia y de coacciones de poder, requisito indispensable para evolucionar y contribuir con la justicia social y el desarrollo cognitivo. Así se impulsa la igualdad de resultados y, por ende, la equidad educativa. En este contexto, la confianza y el bienestar de las personas que forman parte de las comunidades de aprendizaje se retroalimentan en la verdad, en la belleza y en la solidez de las teorías y acciones que las sostienen, en el marco del aprendizaje dialógico. Gracias a este aprendizaje, el día a día en la escuela y fuera de ella tiene sentido, motivación y entusiasmo, porque los grandes valores, sentimientos y conocimientos sociológicos, científicos y artísticos universales que brinda dibujan el horizonte de la calidad humana.

«Si las escuelas de una sociedad democrática no existen para el apoyo y la extensión de la democracia, y no trabajan para ello, entonces son o bien socialmente inútiles, o socialmente peligrosas» (cita de James Mursell en el libro Escuelas Democráticas, pág. 45)

[Imagen de febrian eka saputra en Pixabay]
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Maestra de primaria. Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"