«Me gustaría que, en todos los sitios, las personas se trataran con el mismo respeto que nos tratamos nosotros y nosotras aquí.»

Esta inteligente valoración la expresó un alumno de 6° de primaria durante una tertulia dialógica. Su deseo profundo y sincero ha quedado grabado en las conciencias de las personas participantes de ese encuentro enmarcado en el aprendizaje dialógico.

Estas aportaciones, en las que el lenguaje del deseo se vincula con el lenguaje de la ética, se dan gracias a las interacciones basadas en el diálogo igualitario, el cual vertebra y promueve que todos los demás principios brillen en el plano de las relaciones humanas a través de los actos comunicativos dialógicos.

Por consiguiente, es muy relevante que toda la comunidad educativa aprenda la base teórica para poner en práctica el diálogo igualitario, ya que de esta manera los contextos académicos y sociales se llenan de posibilidades para superar desigualdades y para crear espacios seguros, libres, diversos y bellos.

Aprender y trasladar a la práctica el diálogo igualitario conlleva:

  • Proporcionar y abrir continuamente espacios de diálogo en la escuela, donde se promueva la participación de la comunidad educativa para debatir los grandes temas que preocupan a las personas, como pueden ser las mejores actuaciones para llevar a cabo un aprendizaje de calidad, la forma en que podemos construir y elegir relaciones igualitarias y cómo prevenir y superar la violencia en todas sus manifestaciones.
  • Tener muy presente que todas las personas, independientemente de su condición académica, económica, social o cultural, pueden evolucionar y desarrollarse en el ámbito intelectual y social, al contrario de lo que sostienen las teorías reproduccionistas.
  • Considerar las diferentes aportaciones en función de la validez de los argumentos, en lugar de valorarlas por las posiciones de poder de quienes las realizan.
  • No permitir bajo ningún concepto comentarios clasistas, racistas, edadistas, sexistas o de ningún otro tipo discriminatorio, sino promover razonamientos que siempre respeten los derechos humanos.
  • Mantener la coherencia con actos comunicativos dialógicos, aunando actitud, pensamiento, sentimiento y acción con base en la verdad y la igualdad.
  • No limitar el diálogo igualitario a momentos concretos, sino establecerlo en cualquier situación, generando confianza e ilusión entre las personas, para fomentar la participación social y fomentar relaciones humanas basadas en los mejores sentimientos, como la amistad y el amor.

Cabe remarcar que, a través de las tertulias dialógicas, se interactúa mediante el diálogo igualitario y se construyen nuevas realidades y planteamientos capaces de generar verdadera agencia humana entre las personas que participan, ya que hay un posicionamiento activo, argumentado y público en contra de cualquier tipo de violencia o acto despreciativo.

«Reírse de la gente está mal. Una cosa es reírse con ella (la persona), pero otra cosa es reírse de ella. No hagas lo que no te gusta que te hagan. Está fatal reírse de alguien, incluso hay gente que se ríe de otras personas por tener algún tipo de problema; eso es no tener nada de respeto hacia los demás, no me gusta» (alumna de 6º de primaria, reflexión durante una TLD de la obra Orgullo y prejuicio).

En definitiva, el diálogo igualitario da lugar a la democratización y cocreación del conocimiento, a la vez que mejora las relaciones y, por tanto, la convivencia. Por tanto, darle verdadera trascendencia es una responsabilidad profesional y ética por parte de las personas que se dedican a mejorar los contextos educativos y las sociedades dialógicas actuales.

Imagen generada con IA en Gemini
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Maestra de primaria. Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"