En el Día Internacional de la Amistad, que se celebra cada 30 de julio, la evidencia científica nos recuerda que la amistad no es solo un valor humano, sino también uno de los factores con mayor impacto en el bienestar, la salud y el aprendizaje. Esta celebración constituye además una oportunidad para reflexionar sobre cómo podemos fomentar amistades de calidad desde la primera infancia.

¿Qué es lo que realmente hace feliz a una persona a lo largo de su vida? El conocido estudio longitudinal de Harvard, que ha seguido a varias generaciones de participantes durante más de 85 años, concluye que las amistades y las relaciones positivas son los mejores predictores de una vida más saludable y feliz. Las personas que mantienen relaciones cercanas y de confianza no solo disfrutan de un mayor bienestar emocional, sino que también presentan mejores resultados en su salud física y mental con el paso del tiempo.

Sin embargo, el valor de la amistad va mucho más allá del bienestar personal. La investigación educativa también ha demostrado que las relaciones entre iguales desempeñan un papel fundamental en el aprendizaje. El estudio «Aprender en grupos de amistad: desarrollar la comprensión conceptual del alumnado mediante la interacción social» demuestra que las amistades constituyen un contexto privilegiado para la construcción del conocimiento. A través del diálogo, la colaboración y el intercambio de ideas, el alumnado desarrolla una comprensión más profunda de los conceptos, convirtiendo las relaciones sociales en un poderoso motor del aprendizaje.

La evidencia científica también deja claro que no es la cantidad de amistades lo que marca la diferencia, sino la calidad de esas relaciones. Numerosos estudios indican que contar con amistades profundas y basadas en la confianza puede amortiguar las consecuencias negativas que sufren las víctimas del acoso escolar. Por el contrario, tener un gran número de amistades superficiales no proporciona el mismo nivel de protección. Por ello, existe un consenso cada vez mayor sobre la importancia de promover, desde las primeras etapas educativas, actuaciones que favorezcan amistades fundamentadas en la solidaridad y el apoyo mutuo.

Un ejemplo de actuación educativa basada en evidencias científicas y con impacto social demostrado es el Club de Valientes Violencia Cero (CVV0), una iniciativa que anima a niños y niñas a elegir y defender comportamientos valientes que apoyan a las víctimas y ponen en valor la amistad. La investigación ha demostrado que esta actuación contribuye a prevenir la violencia, fortalecer las relaciones solidarias y favorecer el desarrollo de amistades de alta calidad.

En este Día Internacional de la Amistad, la mejor forma de celebrarlo es invertir en relaciones que nos ayuden a crecer, aprender y vivir mejor. Cultivar amistades de calidad desde la infancia no solo mejora nuestra vida en el presente, sino que también representa una de las inversiones más valiosas que podemos realizar para construir una sociedad más saludable, inclusiva y libre de violencia.

Imagen: Magnific
Este artículo fue publicado el 30 de julio de 2026 en Daily27
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Profesor de educacion primaria durante 7 años y doctorando en la Universitat Rovira i Virgili