Muchas asociaciones de familias de alumnado y otras entidades están publicando o planificando su oferta de actividades extraescolares para el curso 2025-2026. Revisando la literatura científica, podemos poner sobre la mesa algunas claves que nos pueden ayudar a mejorar las vidas y las trayectorias educativas de niños, niñas y adolescentes. Vamos a hacer un breve recorrido para concretar en aspectos clave:

  • Si lo que se hace fuera del horario lectivo debe responder a las necesidades educativas del alumnado, podemos sentarnos y reflexionar juntos: profesorado, personal de comedor y extraescolares, familias de alumnado… ¿Nos hemos centrado en esa respuesta hasta ahora? ¿Podemos mejorarlo y hacer una puesta en común sobre las prioridades y necesidades de nuestros chicos y chicas para partir de ellas a la hora de planificar las extraescolares?
  • Si es fundamental garantizar un entorno protector durante las extraescolares, ¿qué directrices podemos asegurar que se cumplan en cada una de las actividades para que sean espacios seguros de violencia cero?
  • Si los programas extraescolares deben ofrecer oportunidades de aprendizaje y avance educativo, podemos preguntarnos en qué medida nuestros centros pueden mejorar ese aspecto, es decir, preguntarnos qué tipo de actividades pueden contribuir en ese sentido.
  • Si hay que tener especialmente en cuenta a las personas en vulnerabilidad y riesgo de exclusión social, vamos a analizar si estamos realmente dando más a quienes más necesitan o si, por el contrario, siguen siendo estos grupos vulnerables quienes se quedan fuera o atrás.

Se ha encontrado una relación positiva entre la participación en actividades extraescolares durante la adolescencia y el logro educativo en la edad adulta (Mahoney y otros, 2003). Esto se atribuye a las oportunidades que ofrecen los programas para desarrollar habilidades interpersonales y elaborar planes, que promueven resultados positivos que tienen un impacto a largo plazo en el futuro (Haghighat y Knifsend, 2019; Morris, 2016)

…la participación regular en dichos programas aumenta significativamente las posibilidades de graduarse de la escuela secundaria obligatoria y matricularse en la universidad (Peck y otros, 2008)

Con estas evidencias en la mano, es más fácil llegar a acuerdos y planificar seriamente lo que se hace en nuestras escuelas en horario no lectivo. Tener esta información puede cambiar las cosas, saber que es posible mejorar las vidas de niños, niñas y adolescentes (sobre todo de aquellos más vulnerables) puede darnos el enfoque y la determinación para iniciar una profunda transformación.

Ampliación del tiempo de aprendizaje, una actuación educativa de éxito

  • Esta actuación educativa de éxito se centra en aprendizajes instrumentales para aumentar el rendimiento académico y mejorar el nivel educativo. Así, todos y todas mejoran, pero sobre todo podremos conseguir que cada vez menos niños, niñas y jóvenes se queden atrás.
  • Todo lo que se hace en ese tiempo se basa en ECIS (evidencias científicas con impacto social); es decir, se tiene en cuenta qué dice la ciencia que es efectivo para generar mejoras y progreso, en especial para el alumnado que más lo necesita: ayuda entre iguales, grupos interactivos, actividades de alto nivel, lectura dialógica…
  • Participan personas adultas de apoyo, que pueden ser familiares de alumnado u otros miembros de la comunidad educativa.

En la revisión sistemática que enlazamos al inicio de este artículo, se analizaron siete estudios sobre la extensión del tiempo de aprendizaje que evidenciaron mejoras en el rendimiento educativo y en la reducción de factores de riesgo que aumentan la vulnerabilidad, y hallaron los siguientes componentes comunes a los siete:

  1. desarrollan programas educativos de alta calidad;
  2. su participación es voluntaria, lo que requiere un compromiso de las personas participantes;
  3. las personas adultas involucradas en el desarrollo de las actividades cumplen un rol específico y definido;
  4. las acciones educativas se desarrollan en ambientes de aprendizaje basados en el aprendizaje dialógico.

Sabemos por las investigaciones que el contexto social del alumnado no determina la exclusión ni el fracaso escolar; son las acciones que se implementan en los centros educativos las que producen un resultado u otro. Si con lo que hemos estado haciendo en nuestra escuela no hemos mejorado lo que deberíamos ni hemos atendido las necesidades de todo nuestro alumnado, especialmente el más vulnerable, ¿podemos sentarnos y darle una vuelta?

[Imagen generada con IA en Gemini]
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Maestro de primaria. Participante en la Tertulia Pedagógica Dialógica de Elda "A hombros de gigantes"