Como colofón al verano y creando impulso para iniciar en breve un nuevo curso, el Seminari de València A Muscles de Gegants, dentro de la propuesta MÁS TIEMPOS-MÁS ESPACIOS-MÁS PERSONAS, brindó un encuentro de diálogo y reflexión compartida en torno a la lectura de Rosa Parks, MI HISTORIA, el relato autobiográfico de una mujer cuya experiencia personal se convirtió en parte de la historia de la lucha por los derechos civiles.
La tertulia permitió conversar, a partir de las palabras de Rosa Parks como punto de partida, para conectar la experiencia narrada con nuestras propias vivencias, pensamientos y cuestiones profundamente humanas: cómo nos relacionamos con los demás, qué papel desempeñamos cuando formamos parte de un colectivo o qué significa construir objetivos comunes.
La visibilización de mujeres que la precedieron en acciones de posicionamiento frente a la segregación y que inspiraron su camino, fue un tema que apareció para reflexionar sobre cómo se construyen movimientos sociales. Además, en ese momento histórico, se valoró la colaboración y solidaridad entre personas blancas y negras que tenían el mismo objetivo común de superación del racismo y sus repercusiones sociales y personales. La amistad y el amor como sentimientos revolucionarios de mejora que impulsan apoyos que se fundamentan en la justicia, surgieron como elementos de cambio que contribuyen a mantener el pulso de la lucha por los derechos civiles. La educación, mecanismo humano de unión del conocimiento y valores de justicia y libertad, emergió como un factor fundamental para el florecimiento de ideas y actitudes en defensa de la libertad.
Uno de los aspectos que adquirió mayor fuerza durante la conversación fue, precisamente, la importancia de las relaciones entre las personas. La historia de Rosa Parks nos recordó que los cambios sociales no son fruto únicamente de actuaciones individuales, puesto que detrás de cada transformación existen vínculos, complicidades, conversaciones, apoyos y personas capaces de organizarse y caminar juntas. La acción de una persona puede convertirse en una oportunidad de cambio, pero el compromiso colectivo es el que permite sostener y ampliar ese cambio.
Desde ahí surgió otra reflexión especialmente significativa: la importancia de trabajar en equipo, de crear estrategias, porque compartir un objetivo no significa necesariamente pensar todos de la misma manera; trabajar colectivamente implica escuchar, contrastar puntos de vista, reconocer las capacidades de cada persona y buscar conjuntamente aquellas estrategias que puedan conducir a los objetivos que el grupo se ha propuesto.
El diálogo fue adquiriendo así profundidad en cada intervención, que abría nuevas preguntas y permitía establecer conexiones entre el pasado y el presente, entre la experiencia individual y la colectiva, entre lo que una persona puede hacer y lo que podemos conseguir cuando somos capaces de pensar y actuar conjuntamente.
La autobiografía de Rosa Parks permite recuperar la dimensión más humana de una historia que, a menudo, conocemos como símbolo. Detrás de ese símbolo aparece una mujer con dudas, convicciones, relaciones, dificultades y decisiones. Una persona que formó parte de una red de personas que hizo posible que una acción individual se transformara en un movimiento colectivo.
Porque, al final, quizá esa sea una de las grandes enseñanzas que nos deja Rosa Parks: una persona con sentimientos, ideales y amistades, puede dar un paso, pero cuando muchas personas caminan juntas pueden llegar mucho más lejos; sin violencia, con convicción y en compañía, desde la diversidad.
Maestra de educación infantil y primaria

