Estos dos artículos abordan, desde la evidencia científica internacional, dos pilares estrechamente relacionados del desarrollo humano desde la primera infancia: la resiliencia y el sentimiento de ser importantes (mattering). Ambos conceptos ponen el foco en algo clave y a menudo olvidado: no se trata de cualidades innatas que “se tienen o no”, sino de capacidades que se construyen a través de experiencias, relaciones y contextos educativos y sociales de calidad. A partir de investigaciones recientes del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard, los textos analizan cómo las interacciones significativas con personas adultas de referencia, los entornos seguros y las actuaciones educativas basadas en el diálogo y la participación activa contribuyen de manera decisiva a la salud, el bienestar emocional y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Juntos, ofrecen un marco riguroso para reflexionar sobre el papel que desempeñamos las personas adultas —en la escuela, la familia y la comunidad— en la creación de oportunidades reales para que niños y niñas puedan afrontar adversidades y crecer sintiéndose valiosos y capaces de aportar a los demás.
