Son muchas las publicaciones científicas que han evidenciado el poder transformador de la biblioteca tutorizada (BT) como extensión del tiempo de aprendizaje. En este artículo ofrecemos algunas de las mejoras que en nuestro centro hemos observado desde que la pusimos en marcha en el curso 2019/2020 (presencial y online durante el periodo de confinamiento por la COVID-19) y que coinciden con lo que la literatura científica viene señalando desde hace ya varias décadas.
A través de una participación educativa de la comunidad que ofrece más tiempos, más espacios y más personas, la extensión del tiempo de aprendizaje logra un entorno seguro que fortalece las redes generadas por las actuaciones educativas de éxito. Gracias a las interacciones con personas diversas, la BT logra mejoras en el aprendizaje, la convivencia y los valores; fomenta el apoyo educativo, la ayuda en la realización de tareas, la profundización de los contenidos, etc.
En nuestro centro, la BT fue la primera AEE que pusimos en marcha, al ver que gran parte de las inquietudes del profesorado se centraban en la falta de continuidad en el trabajo diario de una parte importante del alumnado (la no realización de tareas en casa, la falta de estudio…). Esto repercutía en el desempeño de todos y todas en las clases, con el consiguiente fracaso escolar y problemas de convivencia. Como, además, el desaliento atenazaba el lenguaje de la posibilidad y éramos apenas 3 docentes los implicados en la nueva propuesta de las AEE, nos decidimos por la BT para lograr mejoras interfiriendo lo mínimo posible en la vida ordinaria del centro.
Así, en la línea de muchas comunidades de aprendizaje y de muchas otras escuelas que, sin constituirse como tales, ponen en práctica la extensión del tiempo de aprendizaje, en nuestro instituto experimentamos y seguimos experimentado las siguientes mejoras gracias a la BT:
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Se evita la estigmatización del alumnado y la falta de bienestar que generan en todos y todas las medidas de apoyo dentro o fuera del aula, bienintencionadas, pero tremendamente segregadoras y estigmatizadoras a veces por estar, además, habitualmente enfocadas en el déficit. En la BT, todo ello se suple con ayuda y apoyo a aquellos niños y niñas que lo necesitan.
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Se aceleran los aprendizajes y se evita que dificultades puntuales en una materia se enquisten y supongan un lastre en la experiencia académica del alumnado. A través de la ayuda del voluntariado, se solventan aspectos concretos vinculados a las competencias y destrezas básicas o a contenidos específicos: resolver ecuaciones, formular, encontrar ideas principales en un texto, analizar sintácticamente, etc.
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Se genera una red de ayuda que proyecta altas expectativas a todo el alumnado gracias a la conexión directa entre la BT y las actividades académicas de la mañana, con personas voluntarias que participan en ambos momentos porque acuden también a las tertulias dialógicas y a los grupos interactivos en horario lectivo.
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Se favorece la inclusión y mejora la convivencia al ser un espacio de integración de todo tipo de alumnado: desde alumnado con NEE a alumnado recién llegado que a veces tiene su primer contacto con la escuela acudiendo a la BT. En este último caso, por ejemplo, hay ocasiones en las que, cuando el alumno o la alumna se incorpora por primera vez a su aula, ya sabe qué se está trabajando en clase, ya tiene algún conocido en su grupo y conoce muchos detalles de la clase gracias a su primer contacto con el centro el día anterior en la BT.
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Se generan lazos de amistad y de solidaridad a través de la ayuda mutua y los juegos académicos que también se ponen en práctica en el tiempo extendido de aprendizaje.
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Se hace presente el lenguaje de la posibilidad (también entre el profesorado que imparte clase por las mañanas), así como la transformación de las dificultades en posibilidades y la comunicación de altas expectativas entre alumnado, familias, docentes y comunidad educativa en general.
Estos y muchos otros beneficios, tanto para alumnado como para familias voluntarias y docentes, son los que genera la BT, una actuación educativa de éxito que urge dar a conocer en todas las comunidades educativas y favorecerla para llevarla a cabo con rigor, para la mejora de todos y todas, para que nadie quede atrás, para evitar el abandono escolar y lograr una convivencia donde la “igualdad de las diferencias” sea una realidad que asegure el éxito escolar y mejore las vidas de todos y todas.
Profesor de enseñanza secundaria. Catedrático de Lengua castellana y literatura. Miembro fundador de Asturias AEBE.
