En estas fechas de inicio de curso, la ilusión ante el reto de un nuevo año académico se vislumbra en la mayoría de personas; el alumnado por reencontrarse con compañeros y compañeras; las familias, por el retorno a la rutina repleta de aprendizajes de sus hijos e hijas; y el profesorado, para reiniciar las tareas de alta responsabilidad en la mejora de la educación de su alumnado.

Esta ilusión no hace invisible las dificultades que la educación actual plantea y es por ese motivo que el compromiso del profesorado con la mejor educación debe reforzarse de manera intensa.

La clave principal del cambio que identifica la investigación es, tal y como aparece en numerosos espacios, la formación del profesorado. Pero el tipo de formación, la manera y los fundamentos sobre los que se basa son los elementos que ayudan a diferenciar la formación que perpetúa las desigualdades y la que es capaz de construir un camino y un entorno que transforme esta situación de partida para todo el alumnado.

Basar la formación en las evidencias científicas de impacto social y en sus bases pedagógicas marca la diferencia. Aquellos centros educativos que cuentan con espacios de formación a inicio de curso para su profesorado nuevo que, además, estructuran una formación de calidad, con tertulias pedagógicas dialógicas sobre autores e investigaciones punteras, y que, al mismo tiempo, analizan los resultados y el impacto que tiene esta formación en las actuaciones que llevan a cabo, son centros educativos que marcan la diferencia.

Al inicio de curso facilitan el conocimiento sobre las bases y las acciones que se llevan a cabo, pero eso no queda ahí. Durante el curso dialogan sobre bases teóricas o científicas que estimulan el aumento de la calidad en la aplicación de esas actuaciones de éxito. Y reflexionan sobre los aspectos de mejora y son capaces de analizar críticamente contando con las voces de las diferentes personas implicadas, incluso con alumnado y familiares.

Los ejemplos de centros que llevan más de 10 años desarrollando este tipo de acciones muestran que sus éxitos se traducen en un incremento del conocimiento pedagógico y práctico, una mayor aplicación de las actuaciones de éxito, un fortalecimiento de la convivencia de la comunidad y un aumento del bienestar del profesorado, tanto a nivel colectivo como individual. De esta manera se confirma que la vocación que tenían por esta profesión se ve recompensada por la realidad que viven.

Imagen: Unsplash
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Profesor de la VIU y profesor sustituto de la UV. De formación, maestro de educación especial y primaria. Sus líneas de investigación incluyen las actuaciones educativas de éxito, la inclusión educativa, las nuevas masculinidades alternativas y la socialización preventiva de la violencia de género.