Colectivos en situación de vulnerabilidad social.
En artículos anteriores hemos reflexionado sobre la necesidad de superar los enfoques tradicionales de inserción sociolaboral centrados exclusivamente en la incorporación rápida al mercado de trabajo. También hemos analizado cómo las oportunidades laborales sostenibles se construyen cuando las personas cuentan con apoyo social, referentes positivos y contextos favorables.
Y es que, conseguir un empleo no siempre garantiza una mejora duradera de las condiciones de vida para los colectivos en situación de vulnerabilidad; en muchas ocasiones mantiene situaciones económicas y sociales precarias y perpetúa las desigualdades sociales. La pregunta es cada vez más relevante: ¿Qué hace que una trayectoria laboral sea realmente sostenible?
Las evidencias científicas muestran que la empleabilidad no depende únicamente de las competencias individuales; debe entenderse desde sus tres grandes dimensiones: factores individuales, circunstanciales y contextuales, que condicionan la permanencia y el mantenimiento en el mercado laboral.
Desde esta perspectiva, resulta pertinente analizar qué prácticas educativas contribuyen a fortalecer estas tres dimensiones de manera simultánea. Diversas investigaciones han señalado el potencial de las Actuaciones Educativas de Éxito (AEE), ampliamente reconocidas por su impacto en la inclusión educativa y social.
Los resultados permiten identificar ocho elementos clave presentes en las AEE que pueden transferirse al diseño de itinerarios de inserción sociolaboral. En el artículo de hoy analizaremos los 3 primeros.
- En primer lugar, la participación activa en la comunidad. Cuando las personas se implican en espacios comunitarios, como escuelas u otros espacios significativos de su entorno, estos, por su cercanía, accesibilidad y relevancia, favorecen la participación y la continuidad de las personas, por lo que se consideran espacios valiosos para iniciar y continuar procesos formativos. No se trata de sacar a las personas de sus entornos para que progresen, sino generar las condiciones necesarias para que puedan desarrollarse y prosperar en sus barrios, convirtiéndose en agentes activos de transformación de sus propias comunidades.
- En segundo lugar, apostar por espacios intergeneracionales e interculturales frente a itinerarios segmentados por colectivos. Las AEE generan una mayor diversidad de interacciones sociales entre personas con diferentes experiencias y trayectorias vitales, lo que favorece el aprendizaje mutuo, la creación de redes y el acceso a oportunidades educativas de calidad.
- Una tercera clave son las altas expectativas sociales y académicas. Con frecuencia, los colectivos vulnerables son orientados hacia itinerarios limitados o empleos de baja cualificación. Las evidencias muestran que cuando se confía en las capacidades de las personas y se las acompaña para alcanzar metas más ambiciosas, aumentan significativamente sus oportunidades de desarrollo.
En un próximo artículo desarrollaremos el resto de claves.
Imágen: Magnific
Licenciada en Pedagogía y doctora en Educación. Durante 17 años, trabajando para la inserción sociolaboral de colectivos vulnerables. Profesora de la Universidad de Valencia
