Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información

«Las concepciones de aprendizaje hegemónicas en nuestras aulas y en nuestros libros fueron elaboradas en y para sociedades industriales que hoy ya no existen»

 

«Parece que la educación esté condenada a ir con retraso»

 

«La intención de este libro es contribuir a que esta vez sí lleguemos a tiempo»

 

«Las niñas y niños merecen lo mejor»

Son algunas de las frases que podemos leer en la primera página de este imprescindible libro. Toda una declaración de intenciones que está en armonía con aquello que soñamos muchas y muchos de nosotros cuando nos convertimos en maestros o maestras: conseguir transformar el mundo ofreciendo una educación para todos y todas, que les asegure que puedan cumplir los sueños que tengan.

El libro nos ayuda a entender el giro dialógico de la sociedad y por ende el giro necesario que debe dar (y de hecho está dando en cada vez más lugares) la educación, escuela a escuela, fundamentando la necesidad de pasar de la superstición a la ciencia.

Hoy en día, no hay ninguna duda (aunque algunos “gurús” las quieran sembrar), que las actuaciones educativas de éxito (AEE) son la clave para que la educación haga viable esta utopía transformadora. Si queremos conseguir aplicarlas con rigurosidad para que tengan el efecto deseado, debemos ser conscientes de la importancia que tienen y conocer en profundidad la piedra angular de todas ellas, la base sobre la cual cimentamos esta transformación: el aprendizaje dialógico (AD).

La base teórica del AD bebe de multitud de teorías, de múltiples disciplinas y autores (Vygotsky, Mead, Brunner, Rogoff, Freire…), que en la lectura se van desgranando e incluyendo en una teoría llena de sentido, hasta llegar a conceptualizar –y ejemplificar– cada uno de los 7 principios del aprendizaje dialógico que nos pueden guiar cada día en el aula.

Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información contiene tanta información y está tan bien explicado que, siendo un libro teórico, demanda futuras relecturas para enriquecer y dar profundidad a nuestra práctica diaria en el aula, para seguir extendiendo el AD más allá de las AEE, cada vez a más momentos y espacios del aula, mejorando el día a día y haciendo posible un futuro más igualitario, con más conocimiento y más deseable.

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Por Roger Doménech

Maestro de Educación Primaria y Educación Física