El camino de la educación actual cada vez tiene más oportunidades de obtener formación rigurosa para aplicar prácticas y actuaciones que contribuyan a mejorar la vida de las personas. La Historia de la Educación ofrece testimonios y personas que aportaron ideas y acciones destacadas por tener esos mismos objetivos. Conocerlos y vincularlos con la actualidad, con la investigación actual, los convierte en referentes para reflexionar y actuar.
Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, el Marqués de Condorcet, se erige como una de estas figuras, como uno de los pensadores más importantes de la Ilustración y como precursor de muchos de los principios educativos y democráticos actuales. En el contexto del siglo XVIII y de la Revolución Francesa, Condorcet defendió la razón, la ciencia y la educación como herramientas fundamentales para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria. Por ello, su pensamiento partió de la idea de que el progreso humano depende del conocimiento y de la capacidad crítica de las personas, rechazando el dogmatismo y las desigualdades sociales.
En su obra destaca la defensa de una educación pública, gratuita, universal y laica. Además, fue muy avanzado para su época al reclamar la educación de las mujeres y denunciar que la «inferioridad» femenina era consecuencia de la falta de acceso al conocimiento y no de una supuesta incapacidad natural. También defendió la abolición de la esclavitud y la necesidad de que la política estuviera guiada por criterios racionales y no por privilegios heredados o intereses particulares.
Nicolas de Condorcet consideraba que los niños debían aprender a razonar de forma autónoma y convertirse en ciudadanos libres y responsables. Esta idea conecta directamente con la investigación de mayor nivel y rigurosidad vigente, que pone la interacción, la igualdad, el conocimiento y la solidaridad como elementos claves para el aprendizaje en la actual Sociedad Dialógica.
Condorcet fue perseguido por sus críticas a las medidas del periodo del Terror de la Revolución Francesa; por ello, tuvo que esconderse durante meses. Finalmente, fue detenido y, poco después, apareció muerto en su celda. Resultó ser un ejemplo más de las contradicciones de la Revolución Francesa: defender la libertad, la igualdad y la fraternidad y ser víctima de la violencia revolucionaria.
Hoy sabemos que la escuela no siempre compensa las diferencias económicas y culturales, sino que muchas veces también las reproduce. Por ello, en la actualidad, estas ideas revolucionarias de Condorcet deben ir acompañadas de las actuaciones que dan los mejores resultados para todas las personas. Este puede ser, hoy, el ideal vinculado a este autor: convertir en realidad su sueño de dar la mejor educación que amplíe los horizontes para toda la sociedad.
En definitiva, conocer que Nicolas de Condorcet fue una figura clave en la construcción de la escuela moderna y de los valores democráticos contemporáneos, e incorporar muchas de sus ideas con una mirada crítica actual del siglo XXI, supone una oportunidad para reconocer cuáles son los retos más importantes y trascendentales y seguir, de este modo, caminando hacia esa mejor educación posible, que debe dar respuesta a desafíos actuales relacionados con las desigualdades, la violencia, el género y el conocimiento.
Imagen: Flikr
Profesor de la VIU y profesor sustituto de la UV. De formación, maestro de educación especial y primaria. Sus líneas de investigación incluyen las actuaciones educativas de éxito, la inclusión educativa, las nuevas masculinidades alternativas y la socialización preventiva de la violencia de género.
