La siguiente cita aparece en el libro “El amor en la sociedad del riesgo” de Jesús Gómez:

“Es preciso explicar en el currículum, al máximo posible, los aspectos que hacen referencia a las relaciones afectivosexuales, para evitar que queden como aprendizajes que se dan desde el currículum oculto […] El concepto clave al que harán relación las competencias es el amor” (pág.142)

Esta idea es de gran necesidad y muy revolucionaria en el mundo de la educación, ya que brinda la oportunidad a niños, niñas, adolescentes, docentes y familiares de tener una perspectiva científica del amor en el ámbito académico y formal y, por tanto, un efecto consecuente en el contexto educativo y social. En este sentido, conceptualizar el amor a nivel curricular implica visibilizar, hacer universal y público cuáles son los componentes del amor y cuáles no lo son; poner en el punto de mira qué factores deterioran el amor y qué factores permiten su desarrollo más profundo.

Dar a conocer por parte de los y las profesionales y familiares, desde edades tempranas, que el amor tiene un origen social, que nuestros gustos y deseos hacia otras personas están condicionados por la socialización recibida y la atracción hacia ciertos modelos de conducta, abre horizontes a la conciencia a la hora de elegir con quién se quiere entablar una relación afectivosexual, con quién no y por qué. Detectar que existe un discurso coercitivo en nuestra socialización, que se caracteriza por promover atracción a la violencia a través de relaciones de poder, implica adquirir estrategias cognitivas para discernir libertad y consentimiento de coacción y, por consiguiente, saber elegir y tener preferencias en base al buen trato.

Las tertulias literarias dialógicas y las tertulias feministas dialógicas son espacios donde siempre aparece el concepto del amor y, en contraposición, el de la violencia; donde se dota de mucho valor y atractivo a las personas igualitarias y, por tanto, se fomenta el deseo hacia las mismas. La teoría de la socialización preventiva de la violencia de género cobra mucho sentido en este contexto, ya que ofrece la alfabetización científica y humana de las competencias que se vinculan con las relaciones afectivosexuales a partir de las cuales el alumnado puede llegar a desear y elegir relaciones de calidad basadas en la honestidad, el respeto, la confianza, el compromiso, el afecto, la responsabilidad… a la vez que rechazar actitudes de desprecio, humillación, indiferencia, abuso, coacción, dominación… 

Gracias a los diálogos reflexivos inmersos en el lenguaje del deseo y la intersubjetividad, se promueve la racionalización de los sentimientos entre iguales frente a la concepción social de que el amor y la atracción son “inexplicables e inevitables”.

Cabe, por tanto, hacer especial hincapié en la definición del amor ideal conceptualizada por Ramón Flecha y Lidia Puigvert, ya que arroja luz en el desarrollo de relaciones afectivosexuales igualitarias: 

“Planteamos el «amor ideal» del siglo XXI como diverso y plural. El amor ideal no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto, ni tiempo de duración específica, y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género. La socialización en el deseo hacia el «amor ideal» contribuye a prevenir la violencia de género, ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones”. 

«Sin definiciones es imposible que la imaginación se active.»

(bell hooks)

[Imagen: Freepik]

Por Isabel Bixquert

Maestra de primaria, colegio Profesor Luis Braille (Valencia). Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"