Gracias a la apertura de puertas a las familias del centro de educación especial Virgen de la Esperanza de Cheste, puedo participar y contar mi experiencia en las tertulias dialógicas feministas que allí celebramos.

Soy la madre de una alumna del centro. La aventura da comienzo en el curso 2018/19, iniciando con un grupo reducido de chicas de secundaria y TVA (transición a la vida adulta) de forma voluntaria, en el tiempo de ocio del comedor, cada 15 días. En el curso 2019/20 también se forma un grupo de chicos de nuevas masculinidades alternativas, aunque en este artículo voy a explicar las tertulias no mixtas de mujeres. 

Las participantes somos todas mujeres: alumnas, maestras, personal del centro, educadoras de comedor y madres. Tratamos artículos del Diario Feminista, aplicando los siete principios del aprendizaje dialógico. La temática de los artículos es muy diversa: temas como el consentimiento en las relaciones afectivosexuales, el amor, la amistad, el acoso sexual hacia las mujeres con discapacidad, las redes sociales, las relaciones tóxicas, la violencia física y psicológica… Este curso 2023/24, el libro que compartimos es “Amistades creadoras“, de Elisenda Giner i Gota, donde tratamos más en profundidad la amistad.

Durante la pandemia, las tertulias feministas se paralizan, pero son las delegadas de los distintos cursos las que piden que continúen, aunque sea por videoconferencia. Es entonces cuando las retomamos, con una mayor participación de mujeres, ya que se unen más alumnas, con sus madres, hermanas y abuelas, consiguiendo que estas tertulias feministas funcionen como lugar de encuentro, válvula de escape y de acompañamiento a todas nosotras.

Cuando las tertulias feministas dan comienzo en el curso 2018/19 a las chicas les cuesta, pero poco a poco van participando más y contando cosas y experiencias que, hasta este momento, no se habían atrevido a compartir, por no encontrar un ambiente o espacio seguro para ello.

Comparten cosas como:

“Nosotras somos diferentes, pero no me gusta que me traten diferente…”

 

“No me gusta que me hablen y me traten como a una niña pequeña, quiero que me hablen y traten como una adulta que soy”

 

“Hay que saber decir que no”

 

“Me siento segura y escuchada, en este espacio seguro”

 

“Tenemos que elegir buenas amistades, tener buenos amigos”

 

“Tenemos que posicionarnos, y pedir ayuda a un adulto”

 

“Saber pedir ayuda”

Desde mi punto de vista como madre, hay que poner en valor el cambio que he visto en todas ellas, en todas nosotras: ganas de contar, de transmitir cómo se sienten, compañerismo, ayuda entre ellas, empatía, posicionamiento, paciencia con otras compañeras a las que les cuesta más comunicarse… Son capaces de compartir y transmitir emociones que posiblemente, sin este espacio seguro, no habrían aparecido en nuestro Ser y en nuestro Estar.

Por Consuelo Fabián

Madre de una alumna de un centro de educación especial, que participa junto a su hija en las tertulias feministas dialógicas