La tecnología es un tema de evidente interés general. A las personas adultas nos preocupa, especialmente, ver el gran alcance e impacto que tienen las redes sociales para los y las jóvenes. TikTok, Instagram, Facebook… Intentamos dialogar con la adolescencia sobre el uso de estas y más redes, sobre sus peligros, pero a veces resulta complicado. 

Desde Harvard Graduate School of Education nos acercan consejos prácticos para mejorar estas conversaciones del centro de investigación “Center for Digital Thriving”. 

Una de las sugerencias más sencillas y principales que remarcan es que, cuando el o la adolescente nos ignora por estar con el móvil, en lugar de rodar los ojos, ponerlos en blanco (todos y todas conocemos ese gesto), nos aconsejan recordar lo que es ser adolescente

Aquí dejan tres maneras en que las personas adultas podemos tener conversaciones específicas sobre las tecnologías que fortalezcan la relación con ellos y ellas y con nosotros y nosotras en lugar de forzarlas.

1. Cambiar esa rotación de ojos por empatía:

Intenta ponerte en su lugar. Recuerda lo emocionante e importante que es encajar o lo doloroso que es sentirse fuera. Estar conectados en las redes sociales es parte frecuente de su vida social. En lugar de darles esa mirada con gesto de desaprobación, cámbialo por empatía: pregúntales qué tal, qué ocurre o qué novedades hay. Podemos crear buenas conexiones con respuestas sencillas como “tiene buena pinta”, “eso suena genial” o “eso debe de ser complicado”.

2. ¿Y qué hay de esas situaciones en que parece que de verdad sea merecida esa mirada de desaprobación?

Por ejemplo, momentos en que el niño o niña no levanta la vista del móvil ni una vez para hablar durante la cena. O cuando el alumnado usa el móvil en mitad de una clase. En circunstancias así parece totalmente justificada esa mirada. Pero hay mucho potencial en ese cambio de mirada y pasar a la empatía. Abre una puerta para crear vínculo y acompañar en el uso y hábitos de las tecnologías, cubriendo esa necesidad de amistad y sentimiento de pertenencia. 

3. También necesitamos empatía hacía nosotros y nosotras como personas adultas:

La forma en que usamos la tecnología también nos ayuda a conocer algunas de nuestras necesidades elementales como el conectar, la estabilidad, seguridad, entretenimiento y descanso. Habrá incluso ocasiones en que te eches esa mirada de desaprobación a ti mismo o a ti misma; por ejemplo cuando te pasas otra noche viendo reels en el móvil hasta las tantas tras haber dicho que no lo harías. Podríamos reconsiderar también nuestra habla interna sobre nuestro uso de las tecnologías, y preguntarnos con empatía “¿qué me está resultando difícil ahora mismo?”, “¿cómo me están ayudando o perjudicando las tecnologías ahora?”

En resumidas cuentas, vemos una vez más cómo el diálogo igualitario es la clave, con argumentos de validez y no impositivos o de poder. De esta forma conseguiremos que confíen en nosotros y nosotras y se abran a conversar sobre el uso que le dan a las tecnologías. Para ver más recomendaciones sobre cómo hablar con las niñas y niños de cualquier edad puedes entrar en este otro artículo.

[Imagen: Freepik]

Por Sergio Miralles

Maestro de educación primaria y especialista de inglés