El voluntariado constituye uno de los pilares que hacen posible muchas de las actuaciones educativas de éxito. Cuando las personas de la comunidad entran en las aulas para colaborar en los procesos de aprendizaje, no solo contribuyen a mejorar los resultados educativos, sino que fortalecen los vínculos entre la escuela y su entorno, generan nuevas oportunidades de participación y muestran al alumnado el valor de la solidaridad y del compromiso compartido. La investigación ha puesto de manifiesto que esta implicación de la comunidad es un elemento clave para potenciar aprendizajes de calidad e impulsar una educación más inclusiva.
Los dos artículos que recopilamos a continuación invitan a reflexionar sobre el papel del voluntariado desde perspectivas complementarias. Por un lado, reivindican el valor de dedicar tiempo y esfuerzo a mejorar la vida de los demás y desmontan algunos de los prejuicios que todavía rodean a la acción voluntaria. Por otro, destacan la importancia de reconocer y cuidar a quienes participan en las aulas, haciendo visible una labor que resulta imprescindible para que cada vez más personas quieran formar parte de una escuela abierta a toda la comunidad y comprometida con el éxito de todo el alumnado.
