En un contexto marcado por la sobreinformación, la desinformación y la aceleración de los cambios sociales, la educación y los medios de comunicación afrontan retos comunes que afectan directamente a la calidad democrática y al desarrollo del pensamiento crítico. Por un lado, la crisis de confianza y de modelo económico que atraviesa la prensa está influyendo en la forma en que se produce y difunde la información, con consecuencias sobre la verdad y los valores, que deberían guiar a los medios. Por otro, la escuela se ve interpelada a formar personas capaces de analizar, cuestionar y comprender esa realidad compleja, creando espacios de aprendizaje basados en la reflexión, el diálogo y el contraste de información.
