La escuela tiene como tarea prioritaria la alfabetización de la población, y algo no estamos haciendo bien y podemos hacerlo mejor. El 31 de enero de 2020, la prensa, radio y televisión difundían las palabras de quien presentaban como el máximo experto en el tema: «España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado». Las personas con escasa alfabetización mediática y digital, por muchos títulos universitarios que tuvieran, creyeron que lo que decía ese experto era evidencia científica. Lo sorprendente e indignante es que durante toda la pandemia del COVID-19 lo siguieron presentando como el máximo experto, y ya resulta increíble (para quien no sepa cómo funcionan los medios) que todavía lo sigan presentando como tal.

Una típica disculpa, con graves consecuencias no solo para la alfabetización sino también para la salud, es que lo que decía ese experto era el estado del conocimiento en aquellos momentos, y que ninguna evidencia científica podía prever lo que pasó luego. Yo misma tuve la suerte de participar en una investigación científica que lógicamente no se basó en los medios, sino en el riguroso análisis de las redes sociales. Así pudimos saber, el 13 de enero de 2020, que venía una pandemia gravísima. Los datos ya estaban en las redes, solo había que saber y querer obtenerlos y analizarlos.

Los grandes medios no hacen esos análisis y tampoco quieren difundirlos, puesto que su dependencia financiera de los poderes políticos y económicos (tanto con subvenciones directas como a través de la publicidad) les lleva a evitar cualquier información, por muy veraz que sea, que les cree problemas con esos poderes. Las redes, en las que muchas personas comparten información gratuitamente, no dependen de esos poderes ni se subordinan a ellos. Gran parte de quienes se estaban contagiando en cualquier lugar del mundo o lo estaban investigando publicaban sus mensajes en las redes. Es cierto que la mayoría de lo que aparecía en las redes eran bulos, pero se podían identificar y analizar las evidencias. En los medios no se podía, porque solo había bulos.

Imagen: Magnific
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Doctora por la Universidad de Wisconsin-Madison