…frente a personas que no lo son y atacan a quienes logran mejoras
Empecé a interesarme por la erradicación de la violencia hacia la infancia desde que era bastante pequeña, así lo reflejo en mi tesis. Aunque deseaba mucho poder contribuir a este logro, no sabía cómo hacerlo. Estudié pedagogía terapéutica, con esta motivación de fondo y, por suerte, cuando trabajé en Torrent, pude escuchar una conferencia de Ramón Flecha. A partir de esa conferencia empecé a formarme en evidencias científicas de impacto social, sobre todo desde que entré en el Seminario de Valencia a Hombros de Gigantes iniciado por Esther Roca. Desde hace más de 10 años, he estado aplicando el modelo dialógico de convivencia y el club de valientes violencia cero con resultados maravillosos y, cuando decidí hacer mi tesis, tuve claro que quería contribuir un poco más para mostrar los resultados que el club de valientes violencia cero estaba logrando en muchas más escuelas.
La verdad es que, cuando supe quién era mi directora de tesis, me alegré mucho porque era una persona que yo consideraba comprometida con la erradicación de la violencia, y pensé que iba a aprender mucho a su lado. Las escuelas que seleccioné para el trabajo de campo eran escuelas de mi territorio que llevaban años implementando el club de valientes violencia cero con resultados exitosos, gracias al acompañamiento y asesoramiento de la creadora del Seminario a Hombros de Gigantes de Valencia y profesora de la Universidad de Valencia. Con ella es con quien mantenía más conversaciones, porque yo deseaba aportar más conocimiento científico que siguiera ayudando a más escuelas. Estas conversaciones me permitieron avanzar en temas centrales de la tesis, como qué es el club de valientes violencia cero y cómo se relaciona con la violencia aisladora. Se notaba que no solo conocía a fondo la teoría, sino que estaba al lado de las escuelas en la práctica. Esas conversaciones me ayudaron a mejorar mi trabajo desde el punto de vista científico.
Durante este tiempo, yo pensaba que mi directora estaba muy ocupada y que no podía atenderme mejor porque tenía cosas más importantes. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que no podía ayudarme más porque quien estaba al lado de las escuelas transformando la realidad era ella, la profesora de la Universidad de Valencia. Cuando trabajé en el artículo de mi tesis, no supe nada de mi directora. Sí que tuve acompañamiento y asesoramiento de otras personas coautoras, pero no de ella.
Los verdaderos y las verdaderas artistas sociales son quienes están al lado de las personas y, en este caso, de las escuelas, porque tienen un profundo deseo de mejorar la sociedad. Nunca dedican su tiempo a atacar con difamaciones y calumnias a otras, porque dedican su tiempo a mejorar el mundo. Cuando nuestras lentes, con las que leemos el mundo, están limpias y no sucias, el mundo se entiende con claridad y el engaño se ve rápidamente. Ahora sé que hay que admirar menos a quien solo habla de transformación y más a quienes la hacen posible día a día.
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Doctora en Educación. Durante 23 años maestra de pedagogía terapéutica y educación primaria y 8 años directora del CEIP L'Escolaica. Profesora en la Universidad de Valencia.
