El estudio reciente de Amoruso et al. (2025), “Multilingualism protects against accelerated aging in cross-sectional and longitudinal analyses of 27 European countries” (El multilingüismo protege frente al envejecimiento acelerado en análisis transversales y longitudinales de 27 países europeos), examina cómo el multilingüismo puede actuar como un factor de protección frente a indicadores biológicos y conductuales de envejecimiento acelerado. Utilizando datos de 86.149 participantes de 27 países europeos, los autores definieron una medida denominada “brecha de edad bioconductual” (BAG, por sus siglas en inglés), basada en la capacidad funcional, la educación y la cognición (factores positivos), así como en condiciones cardiometabólicas, discapacidades sensoriales, sexo (femenino) y otros factores adversos.

Los resultados muestran que, en los análisis transversales, el multilingüismo se asoció con una reducción casi a la mitad de las probabilidades de envejecimiento acelerado (razón de probabilidades = 0,46), y en los análisis longitudinales el riesgo relativo también se redujo de forma similar (RR = 0,70). En cambio, el monolingüismo aumentó el riesgo (razón de probabilidades = 2,11; RR = 1,43).

Estos resultados son significativos por varias razones. En primer lugar, superan las limitaciones de estudios anteriores de menor escala o de cohortes clínicas, al emplear amplias muestras poblacionales europeas, lo que aumenta la generalización de los hallazgos. En segundo lugar, los autores controlaron una amplia variedad de factores lingüísticos, físicos, sociales y sociopolíticos, lo que sugiere que el efecto protector del multilingüismo es sólido frente a numerosos factores de confusión. En tercer lugar, desde una perspectiva educativa y de salud pública, los resultados apuntan al valor del aprendizaje de lenguas y del uso del multilingüismo como factores modificables que podrían favorecer trayectorias de envejecimiento más saludables.

En relación con la educación y el aprendizaje inclusivo (en línea con el ODS 4 – Educación de calidad), este estudio añade una dimensión importante: el aprendizaje de lenguas no solo refuerza la reserva cognitiva, la integración social y el aprendizaje a lo largo de la vida, sino que también puede tener efectos medibles sobre el envejecimiento y la equidad en salud. Para el ámbito educativo y las políticas públicas, promover el multilingüismo podría formar parte de una estrategia más amplia para fomentar oportunidades educativas equitativas, así como mejorar el bienestar a lo largo de toda la vida. De este modo, el estudio pone de relieve una intersección significativa entre la política lingüística, las iniciativas de aprendizaje permanente y los marcos de envejecimiento saludable.

Imagen: Freepik

Este artículo fue publicado por primera vez en Daily 27 el 13 de noviembre de 2025

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Profesora de sociología en la Universitat Rovira i Virgili