Hace pocos días que han dado comienzo los Juegos Olímpicos de París 2024 y esta será la tercera vez en la que compita el equipo olímpico de refugiados. Hemos escogido visibilizar este equipo porque en muchos centros educativos tenemos alumnado procedente de muy diferentes lugares del mundo que llegan como refugiados y podemos, si lo deseamos, ponerlos en valor inspirándonos, en este caso, por el espíritu olímpico. 

El presidente del Comité Olímpico Internacional dijo, en una ceremonia celebrada en la Casa Olímpica en Lausana, que recibía a los 36 atletas –procedentes de 11 países de orígenes diferentes– con los brazos abiertos, ya que son un enriquecimiento para la Comunidad Olímpica y para las sociedades. Tal es el valor que se le ha querido dar a las personas refugiadas y al fomento de la paz en el mundo, que el Laurel Olímpico fue entregado a Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Grandi elogió en su discurso a los atletas refugiados como faro de esperanza y paz. El Laurel Olímpico fue creado por el Comité Olímpico Internacional para honrar a notables personas que, por medio del deporte, han logrado avances en materia educativa, cultural, de desarrollo y de consolidación de la paz. Quizá este ejemplo nos ayude a pensar en una forma diferente de recibir en septiembre al alumnado. 

La ciencia también ha investigado cómo el deporte puede contribuir a la paz mundial, reconociendo su poder transformador que promueve la amistad, la cooperación y la paz en el mundo. En concreto, esta investigación comienza con una estrofa del poema de Pierre de Coubertin (fundador del Movimiento Olímpico Moderno): 

«¡Oh Deporte, Tú eres la Paz!

Tú forjas lazos felices entre los pueblos

uniéndolos en la reverencia a la fuerza

controlada, organizada y autodisciplinada.

A través de ti, los jóvenes de todo el mundo

aprenden a respetarse,

y así la diversidad de los rasgos nacionales se convierte en una fuente

de emulación generosa y pacífica».   

Un bonito ejemplo real es la amistad entre Jesse Owens y Lutz Long que desafió al régimen nazi en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Long era una propaganda perfecta para el régimen Nazi como ejemplo de atleta ario. Sin embargo, en la clasificación para la final del salto de longitud, Long se acercó a Owens para darle consejos, ya que había hecho dos nulos, y gracias a ese gesto Owens se clasificó y ganó la medalla de oro. Long obtuvo la medalla de plata pero su amistad perduró a lo largo del tiempo

Esta otra investigación también examina los objetivos y valores del olimpismo, describiendo el deporte como una práctica intrínsecamente valiosa, concebida con sus propios objetivos, normas y tradiciones. 

Quizá después de la lectura de este artículo nos fijemos más en las 13 mujeres y 23 hombres que conforman el équipe olympique des régugiés, procedentes de países de tres continentes (África, América y Asia), con su propio emblema con un corazón en el centro. Quizá, también, miremos con otros ojos al alumnado refugiado y valoremos la importancia de fomentar las amistades de calidad en pro de la paz mundial, inspirándonos en el deporte olímpico.

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Doctora en Educación. Durante 23 años maestra de pedagogía terapéutica y educación primaria y 8 años directora del CEIP L'Escolaica. Profesora en la Universidad de Valencia.