Valencia es la comunidad autónoma que más puntos pierde en PISA en las tres competencias. Finlandia es el país que más ha sorprendido por su descenso.
Desde la ciencia no podemos responder a la pregunta del título de este artículo, no lo sabemos. Este artículo no tiene esa pretensión que sería tan errónea como la afirmación de que los resultados dependen del nivel socioeconómico. Aquí se plantea una reflexión y diálogo que contribuya a que la ciencia aborde el trabajo necesario para acercarnos a una respuesta válida a esta cuestión.
Sí conviene reflexionar y dialogar sobre sus características comunes y diferenciales. Una de ellas tiene que ver con las pruebas externas. Finlandia es el único de los 20 países primeros en los rankings que no tiene pruebas externas. Valencia las fue suprimiendo hasta que las ha recuperado con la LOMLOE.
Las pruebas externas tienen ventajas e inconvenientes. Una de las ventajas es que permiten no solo ver cómo vamos en general sino también precisar qué escuelas mejoran y cuáles empeoran. Estudiando lo que hacen esas escuelas puede analizarse la replicabilidad de las actuaciones que mejoran en algunos centros al resto de centros y así mejorar la educación de toda la infancia.
Indudablemente, están en contra de toda prueba externa quienes viven de proyectos que no logran mejoras, a quienes hacen conferencias, “investigaciones” y propuestas que nunca han mejorado ninguna escuela. En democracia la ciudadanía tiene derecho a la transparencia y el derecho real a la educación requiere pruebas externas y la transferencia al conjunto del sistema de las actuaciones que ya han demostrado sus logros en diferentes escuelas.
Imagen: Magnific
Autor de “Compartiendo palabras”
