Mucho se habla de los perjuicios del uso de las redes sociales y de los videojuegos en la infancia. Se escucha a una parte del profesorado decir que “la culpa del bajo rendimiento es del tiempo que pasan enganchados”. ¿Qué hay de cierto en esta idea? Hasta ahora los estudios se han centrado en cómo afecta al aprendizaje, pero poco se ha publicado sobre los efectos que tiene en la atención y en la empatía. Sin embargo, en un informe de la Comisión Europea publicado en 2020, podemos encontrar resultados al respecto y  recomendaciones para un uso de la tecnología que aumente la empatía y la atención. Adelantamos que los resultados confirman que los beneficios o los perjuicios dependerán de cómo se use la tecnología, durante cuánto tiempo y con qué fin.

Se sabe que la tecnología digital puede aumentar la empatía en la infancia cuando se le da un uso prosocial. En las escuelas lo podemos promover a través de actividades académicas, con programas de formación y comunicación digital que no sustituyan las interacciones cara a cara. Por el contrario, tiene el efecto de reducir la empatía cuando se juega a videojuegos violentos y se utiliza para perpetrar acoso o discriminación. Por suerte, ya hay programas como el modelo dialógico de prevención de conflictos que están logrando erradicar conductas de ciberacoso, promoviendo en el alumnado más confianza y seguridad para rechazar la violencia y apoyar a las víctimas gracias a que toda la comunidad se involucra en la tolerancia cero a la violencia. 

En cuanto a la atención, la integración de dispositivos inteligentes en las actividades educativas del aula tiene un efecto positivo cuando el enfoque de aprendizaje tiene en cuenta las evidencias científicas. Sin embargo, los dispositivos móviles, los videojuegos y los ordenadores tienen un efecto de distracción en la capacidad de atención de los niños cuando el tiempo dedicado al uso de la tecnología digital con fines no educativos cada día supera las dos horas.

La ciencia, una vez más, nos da herramientas para orientar a las familias y al alumnado sobre cómo obtener beneficios del uso de las tecnologías digitales. También nos ofrece las claves para saber qué hacer para erradicar el acoso online que tanto afecta al alumnado desde edades muy tempranas. En conclusión, el uso de la tecnología vinculado al aprendizaje, compartir videojuegos no violentos que no socialicen en el deseo hacia la violencia y tener claro que no deben sustituir las interacciones sociales cara a cara pueden ser maravillosas recomendaciones para tener en cuenta en la educación de la infancia. 

 [Foto de Patricia Prudente en Unsplash]

Por Sara Carbonell

Maestra de educación especial y primaria. Directora del CEIP L’Escolaica. Profesora asociada de la Universitat Rovira i Virgili. Sus líneas de investigación incluyen las Actuaciones Educativas de Éxito, la socialización preventiva de la violencia de género en las escuelas y la prevención de la violencia desde las primeras edades.