Primera orientación: analizar la realidad, no mirar para otro lado

Aunque muchas escuelas y familias prefieren negar que exista violencia de género en los entornos de sus menores, la evidencia científica demuestra que es una realidad presente en todas partes. Cuando salen a la luz casos extremos no son casuales, son puntas de un iceberg que muchas personas no quieren ver y eligen mirar para otro lado.

Segunda orientación: como en Fuenteovejuna, todas y todos a una

Para que las víctimas se transformen en supervivientes y, más aún, para que se haga una prevención que logre evitar que lleguen a ser víctimas, se requiere el bystander intervention, que todas y todos sean upstanders. En todas las situaciones de violencia de género, hay chicas y chicos a favor de la víctima y chicos y chicas a favor de quien agrede. Para prevenir y superar la violencia de género, es imprescindible que, desde las primeras edades, no hagan una guerra de sexos o de géneros.

Tercera orientación: proteger a la víctima sin violencia

Para que las víctimas se transformen en supervivientes (y, todavía mejor, para que no lleguen a serlo) es imprescindible que encuentren apoyo. Ese apoyo no llega si no se supera la violencia de género aisladora, el ataque a quienes apoyan. El apoyo debe hacerse sin violencia, haciendo de escudo y diciendo a quienes agreden que no se les va a permitir. Solo esa actitud decidida logra que hasta quienes agreden no tengan más remedio que cambiar, primero, sus comportamientos y, luego, su socialización.

Imagen: Freepik
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Doctora por la Universidad de Wisconsin-Madison