«Una persona puede tener opiniones acertadas sobre un tema o una situación, tenga o no estudios, sea chica o chico; no hay que menospreciar a nadie por eso.»
(Reflexión de un alumno de 6º de primaria, en sesión de TLD de la obra “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen).
La interacción y la comunicación humana son procesos básicos para el aprendizaje. Todas las personas poseen inteligencia cultural y la pueden aplicar a través del diálogo igualitario, compartiendo diferentes maneras de abordar y desarrollar soluciones a cuestiones comunes para convertir los saberes culturales en experiencias de aprendizaje compartido.
Los contextos educativos actuales se caracterizan, entre otros aspectos, por ser cada vez más multiculturales; por consiguiente, requieren de un profesorado que no se centre únicamente en la cultura dominante, sino que integre la diversidad de la comunidad educativa en los aprendizajes escolares y de convivencia, para crear conocimiento a través de un nexo vertebrador común: la igualdad en la diversidad cultural.
La inteligencia cultural contribuye a superar el currículum de mínimos, en el que subyacen teorías segregadoras que sostienen que las personas sin estudios, de bajos niveles socioeconómicos, de minorías étnicas o pertenecientes a contextos de vulnerabilidad no pueden apreciar la cultura de alto nivel y, por tanto, evolucionar social e intelectualmente en contextos académicos. Dichas teorías están muy alejadas de la ciencia de impacto social ya que, precisamente, a través de la inteligencia cultural de todas las personas, mediante el diálogo igualitario y las altas expectativas, se genera autoconfianza entre la comunidad educativa para incrementar las habilidades comunicativas, reflexivas, analíticas e intersubjetivas necesarias para profundizar y acelerar en el aprendizaje.
Además, a diferencia de los planteamientos reproduccionistas y edadistas, los avances de la ciencia han puesto de relieve que la inteligencia no es estática ni está determinada por la genética.
«Cada persona tiene sus gustos, sentimientos y maneras de pensar. Todos y todas somos importantes para nuestra familia, amigos y conocidos… Si estudiamos podremos elegir la carrera que más nos guste.»
(Reflexión de un alumno de 6º de primaria, en sesión de TLD de la obra “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen).
En definitiva, la inteligencia cultural brilla por sus valiosas aportaciones a la construcción del conocimiento. Cada persona tiene su experiencia de vida y puede transformar y aportar aprendizajes al resto, a la vez que desarrolla el pensamiento y el razonamiento en diferentes contextos, independientemente de su condición.
«No me gusta prejuzgar a una persona solo con mirarla. Yo pienso que hay que conocer a esa persona hablando, interactuando y dialogando. Así, se puede saber cómo es esa persona y sus puntos de vista.»
(Reflexión de una alumna de 6º de primaria, en sesión de TLD de la obra “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen).
Imagen generada con IA en Gemini
Maestra de primaria. Participante de la tertulia pedagógica dialógica "A Muscles de Gegants"
