Cada final de agosto nos trae sensaciones, sentimientos y emociones encontradas. Hemos pasado unos días maravillosos con seres queridos que dejan paso al comienzo de curso, a reencuentros y a nuevos horizontes ilusionantes. 

Sabemos que tener un sentido, un propósito, una ilusión… es importante para conseguir metas, sueños, mejoras sociales. Cada curso es una nueva esperanza para seguir dando pasos en igualdad, inclusión, superación de desigualdades, superación de la violencia y justicia social. Las personas que estamos vinculadas a la educación podemos seguir manteniendo vivos estos sueños para que nunca lleguen a apagarse, por mucho que algunas personas intenten hacernos creer que no son posibles.

La cuestión es que, para seguir con la firme convicción de que vale la pena luchar por ellos, necesitamos ver resultados, ver que hay escuelas que están demostrando que aquello que parecía imposible, en realidad, no lo era. Yo tengo la suerte de conocer escuelas que están haciendo realidad estas mejoras sociales, a pesar de las muchas dificultades y barreras con las que se encuentran. Esas escuelas se han alejado del lenguaje de la queja y se han centrado en el lenguaje de la posibilidad. Pero, sobre todo, son escuelas que saben que hay que combinar dos elementos para que los resultados académicos y sociales florezcan

1) los sueños, la ilusión por lograr desde nuestra profesión que la vida de todo el alumnado mejore; 

2) la ciencia de impacto social, el conocimiento acumulado y que avanza cada día, que siempre ha mejorado las sociedades y ha sido el que nos ha permitido mejorar como humanidad. 

En la Sociedad Dialógica, el impacto de estos dos factores se explica con el ejemplo de la multiplicación, algo que todos y todas entendemos muy bien: si uno de ellos es 10 pero el otro es 0, el resultado ya sabemos cuál es. 

Un nuevo curso ha llegado. Podemos afrontarlo como una nueva esperanza, lo podemos llenar de estos dos elementos y lograr lo que nunca hubiéramos imaginado, dejando una huella en la vida de los niños y niñas, adolescentes y jóvenes que pasan por nuestras aulas y nuestras vidas y llenando de sentido nuestra profesión. 

Una forma de hacerlo es participando en tertulias pedagógicas dialógicas, cuyos resultados en la mejora social están ampliamente demostrados. El día 17 de septiembre, en formato online, puedes participar en una tertulia que han organizado personas de tres asociaciones educativas (Iris AEBE, Odissea y Adarra) que están logrando estas nuevas realidades sociales. El libro que se ha propuesto leer es el de Katalin Karikó, premio Nobel en medicina y ejemplo de vida. Solo hay que elegir algo que se quiera comentar y disfrutar con los diálogos que nos ayudarán a afrontar este nuevo curso con los dos elementos clave. ¿Te apuntas aquí?

Imagen: Freepik
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Doctora en Educación. Durante 23 años maestra de pedagogía terapéutica y educación primaria y 8 años directora del CEIP L'Escolaica. Profesora en la Universidad de Valencia.