Es muy frecuente que los estudios superiores de música se abandonen para priorizar otro título universitario, considerando que ambos son incompatibles. Sin ninguna intención de generalizar, puesto que hay que tener en cuenta cada caso concreto, sí podemos afirmar que hay jóvenes que demuestran justo lo contrario. Centrándome hoy en un solo caso, Ane realizó con éxito hasta el final sus estudios en el conservatorio superior y en otro título universitario, con el que ha llegado a ser una joven brillante profesora universitaria que terminó su tesis doctoral habiendo publicado ya 14 artículos científicos del máximo nivel.

Familia y profesorado debieran tener en cuenta que tanto este como muchos otros casos demuestran lo contrario de lo que afirma el típico prejuicio o bulo de la incompatibilidad. Ane fue a unas escuelas primaria y secundaria donde se consideraba que el esfuerzo era un criterio rechazable, la disciplina un enfoque autoritario, la elegancia una estética cursi y al acoso sexual se le denominaba libertad sexual.

Si solo hubiera ido a esas escuelas, llevaría una muchísimo peor vida personal y profesional. Tuvo la suerte de combinar esa escolarización con unos estudios musicales basados en el esfuerzo, la disciplina, la elegancia y la belleza. La trasferencia de esos criterios a su vida privada logró que pudiera tener unas relaciones personales infinitamente mejores que las que tuvieron la mayoría de sus compañeras, incluyendo mejoras en su salud y su atractivo. Su transferencia a los estudios de su otra titulación universitaria le permitió ser muy brillante, especialmente en un entorno donde la mayoría no habían tenido esa suerte.

[Fotografía de Kipi Kreate]
+ posts