5 diferencias entre CIMIE y otros congresos de educación

Recuerdo perfectamente la primera vez que en una formación escuché que existen investigaciones de educación que nos dicen qué acciones dan los mejores resultados. Si tenemos claro que los objetivos de la escuela son reducir el fracaso y el abandono escolar, superar las desigualdades sociales, mejorar la convivencia y los aprendizajes (tanto instrumentales como en valores, emociones y sentimientos), ya tenemos mucho camino hecho. Hace muchos años que estos objetivos se difuminan cuando entran en juego las “innovaciones” educativas promovidas por diferentes intereses de particulares o empresas, como el beneficio económico. Sin embargo, las grandes instituciones y asociaciones científicas sí priorizan la superación de los grandes problemas de la sociedad. De hecho, hace tiempo que Europa no subvenciona investigaciones educativas científicas que no demuestren que van a mejorar la educación; por eso hablamos ahora de evidencias científicas de impacto social, porque obviamente la ciencia tiene que servir para mejorar las cosas.

Hoy es más fácil que nunca para la ciudadanía comprobar si esto o aquello que se promueve en las escuelas es “innovación” o innovación. En cuanto al profesorado, sabemos perfectamente que la oferta habitual de formación continua no siempre persigue los grandes objetivos de mejora educativa, sino que fluctúa en base a tendencias de las que oímos hablar mucho durante unos años y, luego, mucho menos, al no servir para mejorar la educación. Cualquier docente puede sentir agotamiento y pesimismo si se esfuerza (con la mejor intención) en aplicar ahora una metodología, luego otra “más novedosa”, después una “nueva técnica” y unos “materiales revolucionarios” y, al final, ve que todo el esfuerzo no ha producido mejoras significativas. Es justo lo contrario que ocurre cuando el profesorado se forma en las evidencias científicas de impacto social

Hace unos años que no me pierdo el Congreso Internacional Multidisciplinar de Investigación Educativa (CIMIE) organizado por AMIE, asociación que desde 2014 forma parte de la World Education Research Association (WERA). Gran parte del profesorado no ha estado nunca en un congreso científico de educación, aunque quizá sí en otros tipos de congresos; tienen la motivación y las ganas de mejorar, pero no les llega toda la información. No obstante, cada vez más personas que trabajamos en centros de infantil, primaria, secundaria, de personas adultas, de educación especial, etc. compartimos una cosa: la ilusión de ver que año tras año podemos hacer mejor nuestro trabajo y, a la vez, lo disfrutamos más. Hoy quiero clarificar a grandes rasgos algunas diferencias entre otros congresos de educación y los congresos científicos de educación, porque creo que ayuda a entender por qué el hecho de acceder a las ciencias de la educación hace que nuestro trabajo mejore tanto, y con ello nuestras vidas y las de nuestro alumnado y sus familias:

  1. El objetivo principal de los congresos científicos como CIMIE es compartir las evidencias científicas que están demostrando producir mejoras. Se exponen las últimas investigaciones, se habla de la literatura científica existente para tener en cuenta el conocimiento acumulado, se explican las metodologías utilizadas… No solo eso, sino que se abren espacios de diálogo para que las personas asistentes, que pueden ser investigadoras o pueden no serlo (como yo, que soy un maestro de primaria), puedan hacer cualquier pregunta o aportación. No solo eso, sino que esas preguntas y aportaciones son muy valoradas y queda claro que ayudan a mejorar la propia investigación. En otros tipos de congresos a menudo se exponen productos (materiales, metodologías, aplicaciones informáticas) o experiencias pero no se presentan evidencias rigurosas (o ninguna en absoluto) de que hayan servido para mejorar los resultados en algún lugar. También se dan consejos de actuación para docentes o discursos “motivacionales”, diciendo “qué deberíamos hacer” pero sin argumentar ni demostrar por qué. 
  2. Las personas que participan en congresos científicos como CIMIE suelen ser investigadoras, profesionales y otros miembros de comunidades educativas. Compartir diálogos entre quien investiga, quien aplica y quien recibe las acciones que mejoran la educación es un requisito para conseguir el progreso que la mayoría de la ciudadanía desea. En otros tipos de congresos suele haber comerciales de empresas que venden algún tipo de producto (material o no); a menudo se dirigen a las personas asistentes como “posibles compradores a los que convencer”.  
  3. Los materiales que se exponen en congresos científicos como CIMIE son evaluados previamente para asegurar el rigor científico, antes de ser aceptados para ser presentados en las comunicaciones. Se trata de investigaciones recientes o que todavía están en curso, y en el congreso se concretan las aportaciones que hacen al conocimiento científico existente. En otros tipos de congresos no existe esa validación de la calidad, la relevancia o la utilidad de los materiales que se presentan. 
  4. Las investigaciones que se presentan en congresos científicos como CIMIE suelen ser publicadas en revistas científicas de alto nivel, indexadas en las bases de datos internacionales más importantes. Este hecho es prueba de que los resultados que se exponen realmente aportan al conocimiento científico y son relevantes para la sociedad, porque están a la vista de las y los mayores especialistas del mundo en esa materia, que detectarían enseguida un error si lo hubiera. En otros tipos de congresos, lo que se expone no se suele publicar en ningún medio científico ni académico. 
  5. Los congresos científicos como CIMIE suelen estar subvencionados por asociaciones científicas, instituciones académicas y otras entidades y organizaciones que ponen el foco en la independencia y el rigor científico. Otros tipos de congresos suelen ser patrocinados por empresas, marcas comerciales y organizaciones con intereses específicos en los productos o servicios promovidos en el evento. 

Me habría gustado que me hablaran de la existencia de congresos científicos de educación hace 15 años, cuando empecé a trabajar en la escuela. Ojalá este artículo llegue a muchas personas que quieran también ilusionarse por la mejora de su trabajo como docentes, con las garantías que ofrecen los avances científicos en educación.

[Imagen: Freepik]

Por Luis Miralles

Maestro de primaria