Las tertulias científicas dialógicas (TCD) se iniciaron hace décadas en la escuela de personas adultas de La Verneda–Sant Martí de Barcelona. Ramón Flecha creó y llevó a cabo las primeras tertulias dialógicas (TD) en el curso 1979-1980 con personas de niveles educativos básicos. Posteriormente, estas se han transferido a todas las etapas educativas y existen más de quince mil en una veintena de países. Gran parte del éxito de las TD radica en el compromiso del profesorado por llevar a su alumnado esta actuación educativa de éxito sin que sea adulterada. Este compromiso se dirige hacia dos elementos: 1) el funcionamiento dialógico y 2) el tipo de lectura. En el caso de las TCD, se concretan en:

  1. El funcionamiento dialógico. En las TCD, se lee y dialoga sobre el conocimiento científico y cualquiera de sus aplicaciones. Su funcionamiento se basa en el aprendizaje dialógico. El diálogo igualitario hace que el valor de lo que dice cada una de las personas participantes no tenga nada que ver con ninguna jerarquía. No se trata de que el profesorado u otra persona experta explique ese conocimiento científico a las personas participantes, sino que son ellas mismas, sin distinción de edad, genero, cultura y nivel educativo las que leen previamente el texto y comparten el día de la tertulia su reflexión sobre el párrafo que han seleccionado. La persona moderadora siempre da prioridad en el turno de palabras a aquellas que han hablado menos o les cuesta más, convirtiendo la TCD en un espacio de creación colectiva de significado y conocimiento.
  2. El tipo de lectura. Las TD surgieron con el objetivo de hacer que el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se hiciera real para todas las personas: «Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.» Al igual que en el resto de las TD, en las TCD se leen y dialogan las mejores creaciones de la humanidad, que se concretan en tres tipos de lecturas científicas

a) Libros que presentan rigurosamente el avance en el progreso científico de la humanidad. Algunos ejemplos son El origen de las especies de Darwin, Sobre las revoluciones de los orbes celestes de Copérnico y Elogio de la imperfección de la premio Nobel de Medicina Rita Levi-Montalcini. No se incluyen aquí libros de divulgadores científicos que no se basan en la evidencia científica y que, aprovechándose del interés que pueden suscitar algunos temas científicos, escriben libros con el único objetivo de venderlos mucho, sin incluir referencias científicas y sin siquiera tenerlas en cuenta, sustituyéndolas por conjeturas y opiniones.

b) Artículos de revistas científicas de prestigio como Nature y Science.

c) Artículos de divulgación científica basados en artículos científicos. Algunos ejemplos que se están utilizando para la educación primaria son los artículos publicados en Frontiers for Young Minds. Los artículos que aquí se publican son elaborados por científicas y científicos de renombre con un lenguaje accesible para las y los lectores más jóvenes; son las propias niñas y niños quienes aportan sus comentarios y explican a las y los autores cómo mejorar sus artículos antes de publicarlos. En primaria, secundaria y con familias, se están utilizando también artículos de divulgación de Periódico Educación y de Diario Feminista que incluyen los enlaces directos a los artículos científicos que referencian.

Las TCD están incluidas como ejemplo en la publicación digital y accesible Hacia una comunicación inclusiva de la ciencia: Reflexiones y acciones de éxito elaborada por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), que aborda los principales aspectos a tener en cuenta para el diseño y ejecución de proyectos de divulgación científica con un enfoque inclusivo.

El impacto social de las TCD ha sido recogido en estudios publicados en revistas científicas reconocidas internacionalmente. Niños y niñas de 10 años en una escuela primaria de un contexto social desfavorecido han leído textos elaborados sobre artículos científicos publicados en Science y Nature de temas que previamente eligieron, como el genoma humano, el cambio climático y la capacidad de aprendizaje de las abejas, contribuyendo a superar lo que se conoce como el science achievement gap. La evidencia recopilada mostró cómo en las TCD comprendieron mejor los conceptos científicos, adquirieron nuevo vocabulario, desarrollaron el pensamiento analítico y crítico, mejoraron la capacidad de aportar argumentos al debate y fomentaron las interacciones de apoyo.

Otro estudio de caso sobre el impacto de una TCD con personas adultas de niveles educativos básicos, en la que leyeron tanto libros como artículos científicos, evidenció cómo aprendieron a diferenciar entre información basada en evidencia científica, información errónea o desinformación. Las personas participantes comenzaron a utilizar ese conocimiento para tomar decisiones sobre sus propias vidas, como cambiar hábitos de alimentación. Se siguen recogiendo evidencias del impacto social de las TCD que próximamente serán publicadas.

Por Laura Ruiz

Profesora en la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona. Investigadora en actuaciones educativas de impacto social para la superación de las desigualdades sociales.