Mateo Domenech, alumno de 4º de ESO del instituto de educación secundaria Alfonso II de Oviedo, ha sido declarado campeón de la olimpiada matemática de España en la modalidad individual y en la modalidad de equipos. 

Según Corominas, “educar” viene del latín ex ducere, sacar fuera, y, seamos sinceros, con Mateo, la cosa consiste básicamente en eso, en, a través del diálogo, las interacciones sociales de la máxima calidad y la exposición a las mejores obras de la humanidad, ir sacando fuera todo el talento y toda la bondad que tiene dentro. 

La experiencia de sus padres es elocuente: 

«Mateo llegó al IES Alfonso II para cursar 1º de ESO en septiembre de 2020. La elección de este instituto sorprendió al profesorado del colegio. Incluso nos llamó la orientadora para que le explicásemos esa elección, puesto que no era el instituto más indicado para un niño tan listo como era él. Era un instituto con mucho inmigrante. Eso nos dijeron.»

Mateo creía tener claro que tenía poco en común con sus compañeros de clase, a los que lo que más les gustaba debía de ser el fútbol y pegarse. El Alfonso contaba con un grupo de alemán, y eso le hacía pensar que el alumnado que elegía una materia así debía de tener inquietudes más parecidas a las suyas. 

«Mateo era un niño muy inteligente. De eso no nos cabía duda. Pero arrastraba un problema de habilidades sociales desde bien pequeño que, como padres, no podíamos dejar a un lado. Siempre hemos luchado por su integración plena. Porque de nada nos servía que supiera hacer cosas increíbles de matemáticas si luego no era capaz de tener amigos de su edad y acababa siempre relacionándose con adultos.» 

Mateo no necesitaba una asociación de altas capacidades para estar entre iguales, como nos decían. No necesitaba que le recordasen a todas horas lo listo que era. Necesitaba relacionarse con los demás en un entorno sano. 

«No podemos estar más contentos de la elección de centro. Las actuaciones educativas de éxito que se desarrollan en el Alfonso II le han permitido a Mateo mejorar en muchas cosas. Ha aprendido a escuchar y a ser escuchado, ha ganado en flexibilidad, ha aprendido a trabajar en grupo…»

«Su padre y yo hemos colaborado en grupos interactivos, en las tertulias literarias del centro con La Regenta (en las que también participaba Mateo) y en la biblioteca tutorizada. Y, ahora que nosotros nos hemos retirado un poco de eso por motivos de trabajo, no podemos estar más orgullosos de que sea él el que ha tomado el relevo y acude una tarde a la semana a ayudar con matemáticas a los que tienen dificultades.»

Quienes le hemos dado clase recordamos en 1º de la ESO, recién llegado, su impaciencia para respetar el turno de palabra, asegurando “es que yo soy así”, y cómo sus compañeros y compañeras aceptaban sin más: “sí, profe, es que Mateo es así”. Y, sin embargo, ya en la 3ª tertulia dialógica, empezábamos a ver su transformación al verlo con la mano levantada 5 minutos, esperando y pensando lo que iba a decir mientras escuchaba a compañeros y compañeras.

Desde primero de ESO ha participado en grupos interactivos en lengua, matemáticas, historia, biología… Tertulias literarias dialógicas y científicas y, este último curso, en ese voluntariado en el que Mateo brilla en ternura, paciencia, cariño y humanidad mientras explica a sus compañeros las imposibles matemáticas o esas otras asignaturas que a veces se tuercen. Es maravilloso verle marchar acompañado de varios de esos alumnos de los que aquella orientadora dudaba, feliz, preparado para la pachanguita futbolera semanal de la que disfruta después de su voluntariado. Sí, con los mismos alumnos de los que le transmitían que iban a ser unos “rufianes” y que ahora no solo le han demostrado que ellos también tienen interés en formarse, sino que le han ayudado a mirar las matemáticas de nuevas formas, a disfrutar un deporte de equipo tan chulo como el fútbol y le han descubierto que sí, que ser bueno en mates no está reñido con ser buena gente y “tener carisma”. Ahí está la evidencia, en nuestro Mateo.

Pilar Fernández, profesora del IES Alfonso II

Benjamín Menéndez, profesor de l’IES Alfonso II

Isabel Ibáñez, madre de Mateo

[Imagen: biblioteca tutorizada de matemáticas del IES ALFONSO II – OVIEDO]

 

Por Pilar Fernández

Profesora de Lengua castellana y literatura en Educación Secundaria. Profesora asociada de la Universidad de Oviedo. Presidenta de Asturias AEBE.