¿Puede un alumno o alumna con TEA (trastorno del espectro autista) ser bilingüe? ¿Es mejor adaptar las actividades y el lenguaje a su primera lengua?

En mi trayectoria profesional son muchas las dudas que se me plantean respecto a la mejor manera de trabajar con alumnado TEA. Estas preguntas surgen porque existe la creencia de que exponer a este alumnado a una segunda lengua podría retrasar su comunicación. 

Como orientadora educativa no siempre tengo una respuesta inmediata y voy con mucho cuidado a la hora de realizar este tipo de orientaciones y dar indicaciones a profesorado o familias, puesto que soy muy consciente de que lo que diga puede transformar el contexto educativo o perpetuar ocurrencias que afecten al desarrollo educativo del alumnado. Hoy en día tenemos la gran suerte de acceder a bases de datos educativas con investigaciones sobre múltiples temáticas. Así que hice una búsqueda de artículos sobre bilingüismo y TEA que me gustaría compartir para ayudar a esclarecer lo que dice la literatura científica al respecto

En general, cada vez hay más pruebas de que la exposición a una segunda lengua no retrasa la comunicación del alumnado TEA, sino que podrían obtener diversos beneficios. A continuación, se extraen las principales conclusiones de la búsqueda realizada: 

  • Los estudios disponibles no han encontrado retrasos en el lenguaje (adquisición del habla, vocabulario conceptual o vocabulario expresivo) en niños y niñas en edad preescolar con TEA en comparación con otros niños y niñas con TEA que no han sido expuestos a una segunda lengua. 
  • Aunque con una muestra reducida (75 niños con TEA de entre 36 y 78 meses), este estudio no solo no encuentra desventajas, sino que tampoco encuentra diferencias respecto a cuándo han sido expuestos o expuestas a una segunda lengua (antes o después de los 12 meses de edad)
  • Los resultados de este otro estudio indicaron que la exposición a una segunda lengua en niños y niñas con TEA no se asocia con un retraso en las habilidades de comunicación cognitiva y funcional. Además, sugiere de forma preliminar que la exposición a una segunda lengua en alumnado TEA sin discapacidad intelectual puede estar asociada con un impacto beneficioso en su funcionamiento ejecutivo. 
  • Los hallazgos de esta revisión sistemática sugieren que el bilingüismo no tiene un impacto negativo en el desarrollo del lenguaje en niños y niñas con TEA. Sin embargo, la mayoría de las familias informan que los profesionales desaconsejan proporcionar un entorno bilingüe. Hay estudios que indican que estas recomendaciones podrían afectar significativamente la dinámica de interacción, puesto que el uso de más de un idioma, en lugar de causar confusión, puede abrir oportunidades para la comunicación y, por tanto, para compartir significados. 

En un contexto bilingüe, donde los niños y las niñas hablan en más de un idioma, limitar el uso de cualquiera de ellos sería limitar la interacción comunicativa del alumnado TEA, aumentando sus barreras y limitando contextos inclusivos. Ante estudios que indican los beneficios del bilingüismo en alumnado TEA y la no afectación en su desarrollo en el lenguaje, adaptar los contenidos al idioma primario no es una actuación respaldada por la evidencia.  

[Imagen: Freepik]

Por Mireia Barrachina

Orientadora educativa en la Conselleria d'Educació de la Generalitat Valenciana. Profesora asociada en el Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universitat de València