El 2 de abril es el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, aprobado por la Asamblea de Naciones Unidas desde el año 2007. 

El interés por abordar la inclusión de personas con trastorno del espectro autista (TEA), que ven afectadas sus capacidades en las dimensiones de comunicación social y de pensamiento y conductas restringidas, está extendido a nivel mundial, tal y como se recoge en los distintos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud. Diferentes informes sitúan la inclusión como el principal elemento para obtener el mejor desarrollo de las personas con autismo. Del mismo modo, la investigación científica traza las principales claves que contribuyen a garantizar el derecho humano a la mejor educación posible.

En la educación en general, pero más concretamente en la educación secundaria, se percibe la inquietud sobre este tema en las conversaciones que tienen tanto el profesorado como los familiares, por los mecanismos y actuaciones que permiten garantizar la mejor educación del alumnado con autismo. El análisis de la situación educativa, en este sentido, nos puede ayudar a vislumbrar los puntos fuertes, pero también los débiles que detectamos en la implementación de la inclusión en el día a día de los centros. Si la inclusión debe (1) asegurar la asistencia del alumnado con TEA, (2) permitir el aprendizaje y (3) la participación en las actuaciones y actividades que se desarrollan con los iguales, podremos darnos cuenta de que existen muchas actuaciones y actividades que no cumplen estos tres requisitos, por lo cual no podríamos valorarlas como inclusivas. Pero, entonces, ¿qué tipo de actuaciones podemos poner en marcha en este sentido, también en la educación secundaria?

En primer lugar, como punto de partida para responder esta cuestión, debemos entender que en las ciencias de la educación hacen falta investigaciones sobre las condiciones necesarias para que los alumnos con discapacidad tengan éxito. En el artículo científico que analizamos hoy se recogen algunas claves que ya están consiguiendo grandes mejoras para todo el alumnado y en particular para los chicos y chicas con TEA:

Organización de los recursos personales: 

  • reducir la ratio en desdobles heterogéneos.
  • introducir a varios adultos en el aula para dinamizar las interacciones en las situaciones de aprendizaje.
  • extensión de la codocencia, 2 profesionales trabajando juntos en el aula para atender a todo el alumnado, dinamizando mecanismos de ayuda entre iguales.

Aplicación de Actuaciones Educativas de Éxito, donde se valoran el diálogo igualitario, la solidaridad entre las personas y el aprendizaje de máximos con altas expectativas.

  • Grupos interactivos: grupos de cuatro o cinco alumnos con la participación de personas voluntarias de la comunidad que dinamizan las interacciones.
  • Tertulias dialógicas: espacios de diálogo sobre las mejores creaciones de la humanidad en interacciones dialógicas. 
  • Modelo dialógico de convivencia: para constituir un centro educativo de violencia cero.
  • Biblioteca tutorizada: extensión del tiempo de aprendizaje fuera del horario escolar con interacciones con personas voluntarias de la comunidad.

Además, por la trascendencia que tienen estas acciones en el desarrollo de todo el alumnado, tanto para personas con TEA como para el resto de alumnado, también se debe tener en cuenta que:

  • El hecho de estar en el aula ordinaria no consigue por sí solo mejorar los resultados de aprendizaje (académico y social) para el alumnado con dificultades. En cambio, incluir en el aula más personas adultas que aumenten y dinamicen las interacciones, basando las actividades en la comunicación y la ayuda mutua, sí que consigue importantes mejoras. 
  • Participar en actividades junto a compañeros con y sin discapacidad mejora las relaciones, el autoconcepto y la motivación.
  • Los chicos y chicas perciben que gracias a las sesiones de grupos interactivos han aprendido a trabajar mejor juntos y juntas.
  • Las tertulias dialógicas hacen posible que el alumnado con dificultades de comunicación tenga el modelo de otros chicos y chicas para mejorar su lenguaje, así como compartir intereses, inquietudes, etcétera. 

En el artículo se señalan importantes mejoras observadas en el alumnado con TEA:

  • Aumento de las relaciones sociales y la comunicación
  • Pertenencia al grupo de iguales, por ejemplo, siendo parte del grupo de Whatsapp de la clase y asistiendo a reuniones con el resto de compañeros y compañeras
  • Mejora de la imagen que el resto de alumnado y el profesorado tenía de los chicos y chicas con TEA
  • Mayor intención de compartir intereses con sus iguales 
  • Aumento del vocabulario
  • Más capacidad de estructurar correctamente las oraciones
  • Uso de palabras más adecuadas al contexto
  • Mejora en los tiempos de espera
  • Mejora la tolerancia a la frustración
  • Disminución del desfase curricular acumulado

Este reciente artículo aporta evidencias y casos de éxito que ayudan a calmar las inquietudes que un trastorno como el TEA genera tanto en familiares como en profesionales de la educación secundaria, y de la educación en general. De ello nace la necesidad de basar la organización del centro y las actuaciones de las aulas en las interacciones de calidad que la ciencia ha aportado, con actuaciones que son realmente inclusivas y que promueven aprendizaje y desarrollo de máximos para el alumnado con TEA.

[Foto de Annie Spratt en Unsplash]

Por Josep Maria Canal

Maestro de educación especial y primaria. Profesor de la Universidad Internacional de Valencia. Sus líneas de investigación incluyen las Actuaciones Educativas de Éxito, la inclusión educativa, las Nuevas Masculinidades Alternativas y la socialización preventiva de la violencia de género.