Los resultados de una reciente encuesta muestran que el 59,6% de los ciudadanos están convencidos de que las mujeres rara vez denuncian las agresiones sexuales. Sin embargo, la evidencia científica (cuantitativa y cualitativa) ha demostrado que la principal causa por la que las víctimas de violencia de género no denuncian es la Violencia de Género Aisladora, es decir, los ataques contra quienes apoyan a las víctimas, para mantenerlas aisladas. 

Estudios científicos presentan cifras como que el 25% de víctimas de violencia de pareja no se atrevieron a contárselo a nadie, el 75% se lo contaron al menos a una persona y el 40% afirmaba no haber recibido ayuda de nadie. A su vez, se ha evidenciado que las víctimas de violencia de género creen que, si las personas de su entorno conocieran el caso, éstas no intervendrían para ayudarles. Este pensamiento es desesperanzador para mujeres que, además de haber sufrido esta situación, no denuncian porque se sienten solas y creen que nadie las va a ayudar. 

Sin embargo, hay esperanza, ya que la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea muestra que el 35% de mujeres que denunciaron la situación y además tuvieron apoyo por parte de su familia y amistades pudo ser capaz de superar esta violencia. Este apoyo es imprescindible para denunciar el caso, así como para que la víctima pueda sentirse apoyada y protegida frente al agresor. 

En este sentido, investigaciones pioneras como el proyecto ALLINTERACT han definido la Violencia de Género Aisladora como un obstáculo para superar la violencia de género. También podemos encontrar un debate al respecto en la plataforma Sappho. Este tipo de violencia se define como cualquier tipo de violencia contra quienes defienden a las víctimas de violencia de género. El objetivo es aislar a las víctimas y disuadirlas de denunciar o recibir apoyo de sus familiares o amistades, con el fin de mantener la impunidad. 

Si desde los centros escolares queremos poner el foco en la erradicación de la violencia, será fundamental el posicionamiento activo de toda la comunidad para proteger a las víctimas, así como la intervención de los testigos y la superación de la Violencia de Género Aisladora. De este modo, quienes se posicionen activamente serán cada vez más y las conductas violentas tendrán cada vez menos cabida dentro de la escuela y en la sociedad. 

[Imagen: Pixabay]

Por Garazi Álvarez

Profesora e investigadora en Educación en la Universidad del País Vasco