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Hace unos días he asistido a un taller de formación afectivosexual para adolescentes movida por dos intereses particulares; uno, saber si incorporarían los últimos hallazgos científicos sobre las relaciones o la violencia de género y dos, la inquietud de tener una hija adolescente. La charla tocó temas como la identidad sexual, los mitos sobre el sexo, el porno y sus peligros o las comedias románticas, pero eché de menos los conceptos e ideas claves que la ciencia ya tiene muy claras y que previenen la violencia de género. 

No se hizo ninguna referencia al discurso dominante coercitivo y cómo este nos lleva a la atracción hacia la violencia y nos empuja a relaciones con hombres con actitudes y comportamientos violentos bien sea en relaciones esporádicas o permanentes; de lo importantes que son las primeras relaciones afectivosexuales y cómo estas pueden afectar a la salud; de lo necesario que es hacer una socialización preventiva desde los centros educativos con la incorporación necesaria de las familias y otros entornos, ni de cómo una educación sexual basada en los sentimientos, la amistad y el amor previene la violencia contra las mujeres; o cómo la lectura conjunta de ciertos libros o artículos y las interacciones dialógicas que se producen pueden cambiar la socialización de los y las adolescentes y jóvenes y así revertir el patrón de sus relaciones afectivas. 

La violencia en las relaciones entre los adolescentes es un problema creciente en todo el mundo que nos afecta a nivel social, educativo y también a la salud. Por ello se hace evidente la necesidad de una prevención a todos los niveles basada en la ciencia, ya que esta nos va dando evidencias de cuáles son las acciones más efectivas para evitar la violencia contra las mujeres, para que las y los adolescentes puedan gozar de relaciones sanas, sin coacción y a la vez atractivas y excitantes.

La educación sexual previene la violencia de género cuando existen investigaciones sólidas que la respalden. No hacerlo introduce graves errores en la educación sexual de la adolescencia.

[Imagen: iStockPhoto]

Por Begoña Flos

Licenciada en psicopedagogía. Maestra de PT y primaria en el CRA Araboga y miembro del seminario "A hombros de gigantes" de Castellón