Reconocer la diversidad del alumnado es el primer paso para poder ofrecer las oportunidades educativas que cada persona necesita. La investigación científica aporta claves para identificar de forma temprana diferentes necesidades y capacidades y, sobre todo, para evitar que un diagnóstico o una falta de identificación se conviertan en una barrera para el aprendizaje y la participación.
Las altas capacidades, el autismo y la dislexia presentan realidades muy diferentes, pero en los tres casos resulta fundamental superar prejuicios y basar las decisiones educativas en evidencias. Estos artículos ofrecen algunas claves para detectar, comprender y apoyar mejor a un alumnado diverso, favoreciendo que todas las personas puedan desarrollar sus capacidades y participar plenamente en la educación.
