Una transformación se ha convertido en una prioridad en la evaluación de los programas de las organizaciones y de las empresas. Más allá de analizar y evaluar la situación actual, lo que más importa hoy es mejorarla. La principal vía para avanzar hacia ese objetivo consiste en identificar las relaciones entre las mejoras o los retrocesos en los resultados y las acciones que se han llevado a cabo.
La aplicación de la metodología OAL (Outcome Action Linking, vinculación entre resultados y acciones) en el ámbito educativo es la EOAL (Educational Outcome Action Linking, vinculación entre resultados y acciones educativas). Las evaluaciones externas estandarizadas, como PISA o las pruebas nacionales de diagnóstico, ofrecen una instantánea de la situación. Aunque parcial e imperfecta, es la mejor evidencia disponible actualmente. Lo que estas evaluaciones no ofrecen es la historia completa que hay detrás de esa instantánea: cómo se ha llegado a esa situación, qué factores han contribuido a ella y cómo puede mejorarse. Para construir una visión más amplia, es necesario identificar las relaciones entre los resultados obtenidos por cada centro educativo y las actuaciones educativas que se han llevado a cabo.
El profesorado dedica muchas horas a preparar las memorias anuales de los centros educativos. Si se incluyera un breve cuestionario sobre las actuaciones educativas realizadas, que pudiera cumplimentarse en menos de una hora, sería posible recopilar datos universales, fáciles y rápidos de procesar gracias a las capacidades que ofrece la inteligencia artificial. Si este breve cuestionario se estandarizara en el mayor número posible de sistemas educativos de todo el mundo, resultaría aún más fácil y fiable identificar las actuaciones que mejoran los resultados educativos en distintos contextos.
Mediante enfoques de evaluación como la EOAL, es posible mejorar los resultados educativos de todos los niños y niñas, reforzando el ejercicio efectivo del derecho a la educación.
