Cada vez más estudios científicos que logran mejoras reales para la ciudadanía y la sociedad utilizan una metodología que podemos denominar «impactabilidad social». Esto es importante tanto para las personas investigadoras como para la ciudadanía. Para las personas investigadoras, porque les permite garantizar que sus estudios tengan un impacto real y, si ya lo tienen, aumentar ese impacto. Para la ciudadanía, porque les ayuda a identificar los estudios científicos que, si se aplican, mejorarán sus vidas.
La impactabilidad social es la capacidad de una actuación para generar un impacto social similar en contextos muy diferentes.
La impactabilidad social incluye y va más allá de conceptos anteriores:
- Transferibilidad: significa que una actuación puede implementarse en otro contexto.
- Escalabilidad: significa que una actuación puede implementarse a gran escala.
- Replicabilidad: significa que el impacto de una actuación en un contexto puede obtenerse en otro contexto diferente.
- Generalizabilidad: significa que el impacto de una actuación en un contexto puede obtenerse en una población más amplia.
La impactabilidad social a menudo no requiere grupos experimentales y de control. Aunque estos dos grupos son necesarios y esenciales en algunos tipos de investigación, en otros casos tienen efectos muy negativos sobre el impacto social. Por citar solo un ejemplo, los estudios científicos que han logrado las mayores mejoras en los resultados educativos se han realizado utilizando un enfoque metodológico de impactabilidad social.
Una actuación educativa en una escuela que obtiene muy buenos resultados solo se considera exitosa si también se implementa en otras escuelas y también obtienen buenos resultados y no se implementa en escuelas que no obtienen esos resultados. Cuando esta actuación se lleva a otras escuelas para comprobar si también funciona en ese nuevo contexto, no es necesario que otra escuela actúe como grupo de control, puesto que ya existen muchas escuelas que no aplican dicha actuación y que, por tanto, sirven como grupo de control. Esto evita experimentar con menores de edad, es decir, con el alumnado. Cuando esa misma actuación produce mejoras similares en los resultados en contextos muy diversos, se considera una actuación educativa de éxito.
Y lo mismo ocurre con los países. Pocas cosas han sido tan desacertadas como los «viajes a Finlandia» para ver por qué obtenían buenos resultados. Una actuación educativa de un país con resultados muy buenos solo se considera exitosa si también se implementa en otros países que obtienen buenos resultados y no en países que no los obtienen. Según lo que sabemos actualmente (aunque nuevas evidencias podrían refutarlo en el futuro), de los veinte países con mejores resultados en PISA, solo uno carece de evaluaciones externas, y es precisamente aquel cuyos resultados están empeorando más: Finlandia.
Si alguien te dice que el método científico siempre requiere un grupo de control y un grupo experimental, sabrás que no está familiarizado con la ciencia actual ni con su impacto social.
